domingo, 14 de febrero de 2021

“Bolivia Films Ltd.” y los inicios de un cine profesional en Bolivia

 “Bolivia Films Ltd.” y los inicios de un cine profesional en Bolivia.

Por: José Alejandro Mendoza Cortez

El año de 1935, después de terminada la Guerra del Chaco, el país se encuentra en un proceso de recuperación a los problemas en diversos aspectos resultantes del conflicto bélico, como ser en el ámbito político, económico y por sobre todo en lo social. Es en este contexto que la producción visual y cinematográfica en el país se encuentra en su momento más bajo, siendo las pocas producciones cinematográficas enfocadas sobre la Guerra del Chaco, como ser el caso de “La Campaña del Chaco” (1935) de Juan Peñaranda Minchín y “La Guerra del Chaco 1932-1935” (1936) de Luis Bazoberry. Hay que tener en cuenta que durante esos años se daban los primeros pasos para avanzar de una etapa de producción cinematográfica silente a una producción sonora en la cinematografía boliviana.

Durante los años de la Guerra del Chaco entra en escena Kenneth B. Wasson al panorama cinematográfico, llego a Bolivia como un funcionario de la embajada de Estados Unidos que tras terminado el conflicto bélico este decide quedarse a residir en el país. Es a partir del año de 1941 que la actividad cinematográfica boliviana empieza a vivir un “renacer”, siendo dos jóvenes aficionados los principales actores de este proceso, Jorge Ruiz y Augusto Roca. Durante los años de 1945 y 1947 los jóvenes cineastas empezaron su camino con grabaciones caseras, equipados con filmadoras de 8 mm, enfocadas en su cotidiano vivir como los viajes que realizaba Ruiz a Luribay o al Beni. Como se menciona en la publicación por la Cinemateca Bolivia Notas Críticas N.47 “Después de los trabajos y aportes en el periodo 1906 - 1936, de Goytisolo, Castillo, Posnansky, Sambarino, Velasco Maidana, Camacho o Bazoberry, cuando Ruiz llegó al cine todo estaba olvidado.” (Mesa, C. y Susz, P. 1983). Kenneth B. Wasson ya establecido en la ciudad de La Paz, decide seguir su pasión en la cinematografía, y es en 1947 que crea, la que vendría ser reconocida como una de las principales instituciones impulsadoras de la cinematografía boliviana durante la época, Bolivia Films Ltd.




Bolivia Films Ltd. empezaría sus actividades siendo una pequeña distribuidora de películas, entre ellas cortometrajes y documentales, a las provincias y por sobre todo a las principales salas de cine existentes en la ciudad de La Paz. Contando como instalación un pequeño local que funcionaría como oficina principal ubicada en la calle Comercio. Ya para el año 1948, Wasson logra adquirir una filmadora Bolex de 16 mm y así poder establecer a Bolivia Films Ltd. no solo como una distribuidora sino también como una casa productora cinematográfica profesional de la época. Como menciona Sergio Zapata (2021) la primera producción cinematográfica por parte de Bolivia Films sería aquella realizada por contrato con el Gobierno Municipal de La Paz sobre el cuarto centenario de la fundación de La Paz el año 1948, esta producción llevaría el nombre de “La Paz, La Capital Más Alta Del Mundo”. Es igual en celebración del cuarto centenario de la fundación de La Paz, que se organiza un concurso de video convocado por la alcaldía, en donde participarían Jorge Ruiz con “Frutas en el Mercado” y Augusto Roca con “Barriga Llena”.

Viendo los trabajos de Ruiz y Roca presentados en aquel concurso, Wasson decide convocar a los jóvenes cineastas a que se incorporen a Bolivia Films con la principal idea de que ellos puedan realizar sus producciones desde una perspectiva más profesional. El uso de la palabra profesional no debe ser tomado como un simple “adorno” para poder atraer la atención de ambos cineastas Ruiz y Roca, sino entender que el deseo de establecer un nivel profesional en el país era una meta de Wasson, tal como menciona Zapata “Con Bolivia Films no solo se completó el proceso de producción de los filmes en Bolivia: filmación, revelado, sonorización, copiado, compaginación, sincronización, transporte y exhibición con un nivel eficiente de rentabilidad, sino que se generó la primera experiencia de profesionalización en el cine boliviano” (Zapata, 2021). Principalmente se asocia a Wasson, Ruiz y Roca como pilares fundamentales de Bolivia Films Ltd. durante su primer año, pero hay que resaltar que la productora también contó con dos integrantes, que serían fundamentales para el desarrollo profesional cinematográfico boliviano, Alberto Perrín Pando pionero de la época sonora que iniciaba y al experimentado cineasta Luis del Castillo.

Es en esta etapa, con un equipo ya conformado, la productora Bolivia Films Ltd. realiza las producciones cinematográficas bolivianas más importantes de la época, entre ellas destacan aquellas primeras en cuanto a películas a color y sonido sincrónico, así también resaltan las producciones realizadas en idiomas como el aymara y el quechua poco valorizados en la época. Entre las producciones cinematográficas realizadas por Bolivia Films resaltan: “Virgen India” de 1948, “Donde Nació un Imperio” de 1949,”Los Urus” de 1951, “¡Vuelve Sebastiana!” de 1953, la inconclusa “Detrás de los Andes” filmada en 1954, “Voces de la Tierra” de 1956, entre otros cortometrajes institucionales y documentales.

Con la Revolución de 1952, el país entra en procesos políticos, económicos y sociales de transformación histórica en la cual se da reconoce el papel importante de los medios de comunicación, sobre todo los audiovisuales, para poder establecer la validación de aquellos procesos que la Revolución se disponía a efectuar. Es así que en julio de 1952 que se crea el Departamento Cinematográfico dependiente del Ministerio de Prensa y Propaganda. Bolivia Films Ltd., siendo una de las principales productoras de la época, se estableció como principal fuente de producción para este naciente departamento cinematográfico. Unos meses más tarde, el 20 de marzo de 1953 por Decreto Supremo se crea el Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB) bajo la dirección de Waldo Cerruto, Al igual que con el Departamento Cinematográfico muchos de los contratos del Instituto Cinematográfico Boliviano se hicieron con Bolivia Films Ltd.

En 1954 Gonzalo Sánchez de Lozada crea la empresa productora Telecine, en la cual contaría con la participación y apoyo de Jorge Ruiz. Telecine se estableció como una productora pequeña, nunca llegó a tener un crecimiento como lo tuvo Bolivia Films Ltd., teniendo en cuenta esto sus principales trabajos eran coproducciones con la Embajada de los Estados Unidos o con USAID. Para ello genero una alianza con Bolivia Films Ltd. para poder realizar acabo las producciones cinematográficas encargadas a contrato. En 1956 Ruiz deja Bolivia Films Ltd. para hacerse cargo del Instituto Cinematográfico Boliviano, a la salida de su director Waldo Cerruto, la obra de Ruiz a la cabeza del ICB se alterna entre los trabajos hechos directamente para el Instituto y los realizados independientemente, siendo una de las más importantes el largometraje “La Vertiente” de 1959. 

Ya establecida la Institución Cinematográfica Boliviana (ICB), y sobre todo con el alejamiento de Ruiz de sus filas, la productora Bolivia Films Ltd. comienza a decaer con el pasar de los años hasta llegar a su cierre. Muchas de las producciones que realizan se ven limitadas a ser simples informativos y documentales a contrato, con una visión de propaganda oficial o semioficial. También hay que resaltar la gran influencia de los Estados Unidos, que había comenzado sus programas de donaciones y créditos condicionados desde fines de 1953 a través de USAID y USIS, tendría en la cinematografía nacional con una gran presencia de coproducción entre los años 1957 y 1963. Al final el Instituto Cinematográfico Boliviano no llego a cumplir la visión y misión de ser una institución formativa en cinematográfica, sino se estableció principalmente como un centro de producción de informativos semanales para su difusión en las diversas salas de cine del país.




Hay que reconocer a la productora Bolivia Films Ltd. como una de las instituciones fundamentales en la historia del cine boliviano, aquella que inicio la etapa de profesionalización dentro de las producciones cinematográficas dentro de la época sonora, sus aportes en cuanto a técnica, dirección y enfoque fueron bases para el establecimiento de una identidad cinematográfica boliviana, la cual marcaría un estilo y una visión, sobre todo en el cine documental, que influiría en gran medida en el trabajo posterior de muchos realizadores bolivianos reconocidos, como es el caso de Jorge Sanjinés y Antonio Eguino, entre otros.

Bibliografía Consultada.

  • Cappa, C. 2013. “La Paz, capital más alta del mundo.” en Kinotoscopio monstruo. Recuperado de: http://kinetoscopiomonstruo.blogspot.com/2013/08/la-paz-la-capital-mas-alta-del-mundo.html

  • Gumucio, Alfonso. 1977. “Breve historia del cine boliviano.” 

  • Gumucio, Alfonso. 2015. “Un arma cargada de futuro. Transiciones políticas y estéticas en el cortometraje documental boliviano de los años sesenta y setenta”. Imagofia, núm. 12, Revista de la Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual.

  • Mesa, C. y Susz, P. 1983. “Jorge Ruiz”. Notas Críticas No 47, Año VIII, Octubre 1983 Ediciones de la Cinemateca Boliviana.

  • Sánchez, Claudio. 2013. “El legado cinematográfico de Jorge Ruiz”. Recuperado de: https://www.ricila.com/legado-cinematografico-de-jorge-ruiz

  • Zapata, Sergio. 2021. “Bolivia Films Ltd. El origen de una idea.” Designio. Investigación en diseño gráfico y estudios de la imagen, 3(1), pp. 43-67.

viernes, 1 de enero de 2021

PALABRAS LIBRES: CRÍTICA, ARTE Y LITERATURA

A inicios de la primera década del siglo XX, el dominio liberal perfilaba un destino beneficioso para el país y su dirección prometía un desarrollo fructífero. Sin embargo, se empieza a analizar, cuestionar y debatir  desde ciertos sectores universitarios las falencias del liberalismo y  los vestigios que quedaron del conservadurismo criollo. 



Por una falta de objetividad y por la demanda de "hacer notar" los defectos políticos,  sociales y culturales; se determinó la idea de un puñado de jóvenes paceños conformar un cenáculo literario con el objetivo de plasmar sus inquietudes sobre la conducción del país en cuentos, ensayos, poemas y análisis político. El nombre del grupo pasaría a llamarse "Palabras Libres".

Conformado por Alcides Arguedas, Armando Chirveches, José Luis Tejada Sorzano, Abel Alarcon, Fabián Vaca Chávez, Benigno Lara, Roberto Zapata, Walter Méndez, Roberto Zapata y Rosendo Echazú.


"Palabras Libres" fue el nombre de la nueva columna periodística que decidieron emprender; creado en mayo de 1905 y publicado en el periódico El Diario tres veces a la semana. Este nuevo cenáculo literario tendría sus orígenes en la fraternal colaboración de encuentros entre sus miembros mucho años atrás. Arguedas y Chirveches se conocieron en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Paz, en 1902. Chirveches, que había publicado su primer poemario "Lili" en 1901, le daba una estimación para ser tomado en cuenta junto con los demás poetas bolivianos contemporáneos. En cambio, Arguedas,  empezaba con sus trabajos en prensa sobre la importancia de la crítica y la necesidad de crear un nuevo movimiento cultural. Además, los universitarios Tejada Sorzano y Alarcón unirían lazos de conocimiento sobre las nuevas vanguardias literarias y artísticas que provenían del exterior. 

En 1905, Arguedas entraba al grupo con dos obras publicadas y una a punto de ser liberada: Pisagua (1903), Wata Wara (1904) y Vida Criolla (1905), esta última aparecía el mismo año de la inauguración de "Palabras Libres"; mientras tanto Chirveches, ya siendo columnista regular del periódico, tenía en su corta edad tres libros publicados: Lilí (1901), Noche Estiva (1904), ambos poemarios; y Celeste (1905), novela que muestra el gran talento del futuro escritor de la Candidatura de Rojas. 


"Palabras Libres" tuvo un épico desempeño. La euforia de estos muchachos, contemporáneos y ninguno pasaba de los 30 años, fue de gran repercusión, fue respaldado por otros escritores ya posicionados en el arte de las letras. Personajes como Rosendo Villalobos, Sixto Lopez Ballesteros, Julio Cesar Valdez, Angel Diez de Medina y, su íntimo colaborador sin ser parte del grupo, Francisco Bedregal, apoyaban dicho movimiento.


Los miembros de "Palabras Libres", en su trayectoria, pasaron de una visión romántica y simbolista, mediada por el modernismo que invadía a nuestros poetas, a una de tipo naturalista y realista, inspirado bajo los términos de Flaubert y Zola. 

Fue Arguedas el artífice de esos cambios por el hecho de conocer las verdades crudas y no imaginarlas vanas, llenas de augurio y prosperidad que aún no aplicaba el problema rural e indígena. 

Según uno de sus miembros, Vaca Chávez, la intención de haber creado este grupo fue por la necesidad de "escribir sobre temas nacionales con la franqueza y la sinceridad que debe caracterizar al escritor en esta época de realismo". 

Cada uno de sus miembros se encargaba de dirigir las cuestiones y problemáticas de nuestro medio ya sea en el cuento, crítica literaria o análisis político. Chirveches, se dedicaba sobre temas de arte, literatura, cuentos cortos; Arguedas, escribía críticas directas sobre las cuestiones políticas y su "pobreza moral" que se iba degenerando cada vez más; Alarcón, enfocado en el estudio de la lengua española y sobre los litigios territoriales de Bolivia con Paraguay; Vaca Chavez, publicaba fábulas y reseñas de libros; Tejada Sorzano, Lara y Zapata dirigían sus escritos a los problemas sociales como el derecho de la mujer, el pongueaje y el problema del alcoholismo.


También deciden entablar relaciones intelectuales con otros grupos, como las jovencitas de "El puñado de rosas", haciendo una convivencia social entre nuevos movimientos culturales emergentes.

De alguna manera, la observación y las críticas del grupo harían que el gobierno tenga que anular la difusión de sus cuestiones e inquietudes de nuestro medio. La primera medida que dictaron fue eliminar al primer transgresor y líder del grupo: Alcides Arguedas, quien fue acusado por sus publicaciones sinceras, sarcásticas y reales. Por esta razón, decide expatriarse y dirigirse, por segunda vez en su vida, a París.

En octubre de 1905, Arguedas escribirá por última vez en la columna de "Palabras Libres", su artículo titulado "Manifiesto de despedida", desprendía la ruptura fatal del progreso que encaminaba sus constantes escritos; evidentemente el “montismo”, ahora denominado así por la fama de sus adeptos en seguir la palabra de Montes y no la del Partido Liberal, tenía en la mira a “Palabras Libres”.

Dos días después, Chirveches publica una nota en respuesta al artículo de Arguedas, con la seguridad de que todos sus demás compañeros sigan el mismo camino de marcharse a París.

"Palabras Libres" siguió publicándose hasta marzo de 1906, momento en que deciden cerrar la columna, tan diversa en las temáticas, con más de 250 artículos publicados. Los motivos del cierre de la columna se debía a que la mitad de sus miembros se encontraban ausentes y otros salían al interior del país. Alarcón, años después refería que "los artículos de ‘Palabras Libres’ muchas veces arremetía con brío, afrontando las malquerencias, las enemistades...un desbande, no de derrota, sino convencional, puso fin… La despedida fue amarga".

Sólo diez meses duró la hazaña que, ahora y gracias a las políticas internas del país, cerraba y dispersaba a los jóvenes que pronto iban a promover su disgusto en sus futuras obras. Tejada Sorzano, Vaca Chávez y Chirveches pronto se reunieron con Arguedas en París, analizando la posibilidad de la reapertura de "Palabras Libres", ahora desde el exterior. No tuvieron éxito. Tejada Sorzano se iría Londres; Chirveches y Vaca Chavez volvían a Bolivia. Sólo Arguedas, que recién volvería en 1910, se queda en París. 


En los siguientes años se consagraron Chirveches, Arguedas, Alarcón y Vaca Chávez con sus obras que pasarían a la posteridad como fuente de estudio.


Por Oscar Cordova Sanchez 

Bibliografía 

1) Albarracín, J. (1979). Arguedas: La conciencia crítica de una época. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Universo.

2) Albarracin, J. (1979). Armando Chirveches. La creación de la Literatura Boliviana del siglo XX. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Ediciones Réplica. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Juventud.

3) Arguedas, A. (1963) Etapas de la vida de un escritor. Prólogo y notas de Moisés Alcázar. Tomo I. (1a.ed.). La Paz, Bolivia:  Talleres Gráficos Bolivianos. 

4) Crespo, A. (1990).  José Luis Tejada Sorzano. Un hombre de paz. (1a.ed). La Paz, Bolivia: Juventud.

jueves, 19 de noviembre de 2020

TRISTAN MAROF Y UNA INÉDITA ENTREVISTA EN CUBA

NUESTRAS ENTREVISTAS


TRANSCRIPCIÓN POR DRINA FLORES

Nota: Se mantuvo la escritura de la época y no se realizó ningún cambio durante la transcripción del artículo.  


“EN EL INTERIOR DE LAS ALMAS, EN ESTE MOMENTO, HISPANOAMERICA ES UNA GRAN SOLA PATRIA INDIVISIBLE”

Diario de la Marina, 13 de marzo de 1928

Tristán Maroff, el conocido literato hispanoamericano, nos honró con su visita y, por la boca de Miguel A. Asturias, nos habla de sus idealismos, de su destierro y sufrimientos.





Hoy hemos recibido en nuestra redacción la visita de Tristán Maroff, literato hispanoamericano muy conocido en nuestros círculos intelectuales por sus libros “Suetonio Pimienta”, “La Justicia del Inca” y “El Ingenuo Continente Americano”, que llega del Perú después de una cinematográfica y novelesca fuga del destierro a que se le había confinado en los desiertos de Bolivia. 

A título de información dejamos la palabra al señor Maroff quien nos cuenta, con la vivacidad y color que caracteriza su charla, los días de su destierro, la fuga y los acontecimientos que precedieron a éstos. Nuestros lectores recuerdan acaso, los acontecimientos revolucionarios de Bolivia acaecidos recientemente. Y a Maroff la palabra:

—Yo llegué a Bolivia con las mejores intenciones ideológicas. Vi de cerca los dolores de los indios en mi país. Dos millones de bolivianos analfabetos y sometidos a trabajos denigrantes en las minas mal pagados, con un salario ínfimo, y con la muerte que atisba a cada minuto sobre sus espaldas. Decidir organizar con otros intelectuales un partido que reivindicase sus derechos dentro de las normas honestas. Mi propaganda fué esencialmente económica y el pueblo y la juventud comprendió en seguida mi propósito y mis sentimientos. Grandes masas de pueblo nos recibieron en todas partes y fundamos con el entusiasmo varios órganos de prensa de combate. El gobierno no miró con recelo esta actitud en el primer instante. Al contrario, nos ayudó. Pero viendo que nosotros crecíamos y que sus filas políticas mermaban, decidió dislocarnos. 

—¿Y qué siguió de esta aventura? —preguntamos a Maroff, que vuelve del destierro a que fué enviado con negra barba de fakir. En París le habíamos conocido rasurado e inglés. Buenos tiempos aquellos en que al gris de las calles del Barrio Latino nos paseábamos soñando en las necesarias rectificaciones que se imponían en nuestra América, las medidas que urge tomar para lograr conservar nuestra íntegra existencia.

—Lo que pasa a los hombres de Latino América en esta hora gris, mi querido amigo. Un destino nos está marcado. El gobierno de Siles, después de ofrecerme el Consulado General en Londres, me tomó preso y me confinó a un lugar mortífero. Decenas de muchachos valientes han tenido la misma suerte. Abraham Valdés escritor recio y místico; Oscar Cerruto el poeta vanguardista cuyo verbo es de fuego; Natusch Velasco, Illanes Solís profesor Chumacero, presidente de la Federación y tantos otros… Muchos siguen aun confinados. Esto no debe sorprendernos. Los que luchamos por algo muy elevado y somos convencidos, no nos asustamos de la muerte misma. 

—¿Y usted fué tomado preso en La Paz?

—Sí, en el mes de julio del año pasado, el trece de julio. Fué toda una comedia y la hizo el intendente Ruiz por orden de Siles. De acuerdo con la policía y con el fin de perderme se dieron al mundo las más alarmantes noticias telegráficas sin fundamento todas. Naturalmente, de esto me he enterado a mi salida de Bolivia, pues antes no sabía sino que estaba preso por orden superior, por creérseme complicado en el movimiento revolucionario a que ya hice alusión. La orden superior es en Bolivia algo así como la mano muerta de la Edad Media. Capturado que fuí, se me llevó a la Cárcel de San Pedro junto con otros amigos y compañeros. Se nos sometió a un régimen riguroso de intercomunicación para privarnos de la defensa. Y la comida era mala. Y las noches eternas. El alcalde metía las manos en los platos para enterarse de si iban allí noticias de mi familia y acaso, acaso con la intención de envenenarme. Un día se produjo una especie de motín y trataron de fusilarme. El intendente Ruiz dijo que nosotros habíamos querido sublevar a los soldados para fugarnos e intentar un nuevo movimiento. Después de varios meses de prisión, sin proceso legal ninguno, naturalmente el Gobierno, para dar a aquella situación un cauce legal, me confinó, so-pretexto de jefe de la revolución. 

Mi confinamiento se hizo con lujo de fuerzas militares Salí de la cárcel en un camión, entre un paquete de soldados al mando de un teniente a las cinco de la mañana. Yo, al principio, creí que me iban a fusilar; tanto se había hablado y dicho de mi tremenda culpabilidad que, aunque le parezca cómico sin ser culpable ya me parecía que lo era. 

—Y ¿a dónde le desterraban?

—A más de cien leguas de La Paz, una provincia llamada Caupolican, malsana y poblada de selvas vírgenes, donde no es posible ponerse en comunicación con el resto de los humanos, ni posible intentar la fuga porque acechan los elementos que a estas alturas parecen atraer hacia ellos todos el terror del mundo.

—Y ¿cómo logró fugarse?

—Valiéndome de una estratagema. Entre la muerte en aquel sitio y la fuga, que ya era un intento y una esperanza de vida con todos sus peligros, preferí la fuga: echarme a andar a pie por sitios donde no había camino hasta alcanzar la frontera peruana. Anduve ocho días seguidos, y aquí debo contarle que a pesar de mi calidad de prófugo, el paisaje y la soledad de aquellos sitios era tan grande que a ratos me abstraía y figuraba que estaba en un paseo en un sueño no sé…

—Y llegó al Perú…

—Donde debo decir que me acogieron efusivamente, dándome prueba de la solidaridad americana que día a día se hace más tangible en nuestro Continente. En el Perú me reuní con los intelectuales y en el teatro de Arequipa di una conferencia sobre temas literarios.

—¿De qué habló usted?

—De Gandhi.

—Y, ¿a qué viene a la Habana?...

—De paso para Méjico. Es la primera vez que estoy en la Habana y me parece una ciudad bellísima, bulliciosa y con el ambiente acogedor que caracteriza las ciudades de origen español. Antes de venir a Cuba, naturalmente conocía sus grandes hombres que son, algunos, de los más grades de nuestra América. De joven leí y releí a Martí, educándome en sus enseñanzas republicanas. Ahora que estoy en la Habana siento mejor algo que hasta aquí no había pasado de ser en mí un presentimiento: siento que Hispano América es una gran sola patria, indivisible; al menos en el interior de las almas en este momento; después de ellos estamos seguros lo será de hecho. Todos los hispanoamericanos tienen el deber de hacerlo dándole lugar primero a los postulados económicos que son los que deben normar nuestra vida por necesidad imperiosa de estos tiempos, más que nuestro gusto. 




Damos para concluir una ligera impresión de los libros de Maroff. “Suetonio Pimiento”, nos muestra en este libro el lado ridículo de los personajes de nuestro continente, que alcanzan situaciones ridículas en Europa gracias a su vanidad. “El Ingenuo Continente Americano”, es un libro de evocación, cáustico y, como todos los de Maroff, escrito de manera bellísima, pero con ese acento que nos atrevemos a llamar inglés breve en las más adheridas concepciones. “La Justicia del Inca” es un estudio económico de los problemas bolivianos quizá el libro que ha escrito con más fe. Los otros son libros donde el dolor toma la careta del humorista, y este último un libro donde las palabras han señalado y sufrido el peso de la reflexión que ve delante de sí más que todo lo económico. 

MIGUEL ANGEL ASTURIAS

La Habana.  



martes, 15 de septiembre de 2020

EL PARTIDO NACIONALISTA (UNIÓN NACIONAL): JÓVENES INTELECTUALES, PRÓRROGA Y FRACTURA PARTE II

 

EL PARTIDO NACIONALISTA (UNIÓN NACIONAL): JÓVENES INTELECTUALES, PRÓRROGA Y FRACTURA PARTE II


                             Foto: Hernando Siles (centro) rodeado de jóvenes       universitarios entre los que destacan Enrique Baldivieso (derecha de Siles).

LOS JÓVENES INTELECTUALES DEL PARTIDO NACIONALISTA: LOS MAMONES

Iluminados por su ideal para una conciencia nacional formaron contactos y redes de alcance para tener en ellos la dirección y manejo del Partido Nacionalista. 

Los nuevos miembros, reconocidos meses después por su partido, fueron Augusto Céspedes, Carlos Montenegro, Arturo Borda, José Antonio Arze, Alberto Ostria Gutierrez, Javier Paz Campero, Carlos Salinas Aramayo, Carlos Medinaceli y Luis Antezana; quienes sostuvieron y defendieron la tesis del "principio que mantiene la unidad política y la unidad nacional  en congruencia”, como diría Ernest Geller sobre el concepto de nacionalismo.


Pero esta idea central, estaba lejos de la unidad propuesta y terminó siendo un simple panfleto publicitario. Empero, sus miembros fueron destacados escritores, pensadores y renovadores con el pasar de los años, como Arze fundarian el Partido de la Izquierda Revolucionaria, de índole marxista y en el caso de Céspedes y Montenegro, fueron ideólogos del Movimiento Nacionalista Revolucionario. Además, otros jóvenes del partido se dedicarán a las letras como Medinaceli, Palza, Otero o Antezana.


Gustavo Adolfo Otero, polígrafo de gran calidad, refiere cuatro grupos que movían al partido, así por las intenciones gubernamentales y su accionar en su campaña. En el caso de Otero había fundado el periódico Nueva Era, siendo la novedad de ese momento por sus publicaciones. Sin embargo, los ataques empezaron a surgir cuando el periódico La Razón, dirigido por su primo Gustavo Otero, escribía publicaciones en contra de los jóvenes. Argumentos que hacían al grupo parecer amamantado por su ingenuo desempeño político; así salió el apodo con el que se los conoció esos momentos: Los Mamones.

¿Alguna alusión a la mamadera silista que promovía la lactancia nacionalista?


Analizando este movimiento, varios de estos jóvenes fueron amoldando sus pensamientos sobre la Bolivia fragmentada por los caudillos que gobernaron y veían en sí mismos la luz que renovaria a esta patria tan dividida hasta ese momento.


¿QUE PROPONÍA EL PARTIDO NACIONALISTA?


El partido Nacionalista tenia en su programa aspectos que ya habian sido tratados por otros partidos, sin embargo, la diferencia fue otra; absorbida la atención del pueblo se leía, con fervor de un cambio radical, algunos puntos que merecen ser señalados en su Programa Mínimo:

"Descentralización económica y administrativa. autonomía económica del Poder Judicial. Leyes sociales en favor de la mujer, del obrero y del niño. Igualdad jurídica de la mujer. Código del Trabajo. Autonomía Universitaria".

Todo este conglomerado de propuestas pasaron a manos del presidente Siles, quien veía la ambición del partido que había dejado hacer sus labores cautelosamente. Pero, fue un declive que vivió Siles, aún en las decisiones del partido, no lograba encontrar la tranquilidad en ciertos sectores que realizaban propagandas comunistas y agitaciones en sectores alejados de la ciudad. Chayanta fue el centro de la intervención militar y los crímenes cometidos contra sus pobladores fue objeto de la debilidad de su gobierno. La frase que Tristán Marof había colocado en las bocas de los rebeldes era "¡Tierras al indio, minas al Estado!", frase tan combativa que era causa de intervenciones para apagar ese foco que inundaba varios pueblos del país. Aún así, se combatía ante la prensa opositora desde el partido y gobierno al mismo tiempo pero sin necesidad de ligazón aún demostrada y aceptada. 


En la convención nacional del Partido Nacionalista, siendo aún presidente Rafael Taborga, el 12 de agosto de 1928, se realizó con la intención de analizar los cambios que había producido el Partido Nacionalista y fue en un discurso donde fueron expuestas la participación del presidente Hernando Siles con el partido que había "sido secundado por el gobierno". Además, promulgaron en su programa: "la educación netamente nacionalista", "nacionalización de ferrocarriles" y la cuestionada "nacionalización de la minería" que hacía su primera aparición como cuestión nacionalista. Este último punto, de quiebre en el partido, fue para los más radicales del partido la realización de hechos contra el dominio de la economía centralizada.  

Pero sus detractores atacaban más contra el gobernante. Arguedas, ya en las esferas altas de su fama, escribió en su libro "La Danza de las Sombras" contra el gobierno de Siles, de manera irónica y cruel, característica del autor de "Pueblo Enfermo". Mientras tanto Bautista Saavedra, en el total ostracismo, mandaba severas notas contra el mandatario por su falta de gobernabilidad y por la alta traición que había realizado a los republicanos. 

El gobierno de Siles, al poco tiempo, tuvo que enfrentar la crisis económica que se avecinaba y también esquivar, con buen manejo diplomático, una posible guerra con el Paraguay en diciembre de 1928.


PROBLEMAS Y CAÍDA DEL SILISMO


Con las injurias al gobernante, por su obstinación a quedarse en el poder, se sostenía en la oposición que había realizado operaciones financieras elevadas y gastos públicos, en plena crisis económica desde el jueves negro de 1929. Esto iba haciendo más relevante la causa de una nueva renovación, pero esta vez Siles impondrá la vía democrática para frenar las prácticas innovadoras de una posible sublevación.

En mayo de 1930, renuncia al cargo de presidente, quién en orden a su gabinete ministerial - conformado por varios miembros nacionalistas - deciden convocar a una asamblea constituyente para modificar la Constitución Política del Estado, que entre sus puntos señalaba que ningún presidente pueda ser reelecto posteriormente. 

Así, en junio de 1930, en total rechazo a dicha asamblea, se realizaron marchas populares, compuestas por universitarios y obreros mayormente, que, irónicamente, pedían la salida de su antiguo profesor, presidente y líder. 

Con el triunfo de la revolución de junio, Siles salía al exilio y su partido que tanto apoyo había recibido de éste se dispersó, esperando el momento oportuno para volver a mover su inquietud nacionalista a la población.


FRAGMENTOS DEL PARTIDO NACIONALISTA


Todos los miembros, en especial los universitarios, venían de una "élite" que inspiraba confianza entre su pensamiento y una acaudalada inversión en búsqueda del mejor porvenir del país. Las ideas provenían, mayormente, del continente europeo y sus influencias llegaban como una novedad sin precedentes. Este es un caso de sus miembros, Guillermo Viscarra, que agarró el pensamiento fascista de Benito Mussolini y que fue difundido desde el Partido Nacionalista. Viscarra fue criticado en varios diarios, partidos y políticos; esto era por la posición que tomaba. Arguedas refiriéndose a Viscarra, lo menciona con justa razón: 

"Otro de la misma camada (Viscarra) y considerado como intelectual, no cesaba de recordarle los nombres de Mussolini y de Primo de Rivera para hacerle ver que a estas horas que el mundo sólo puede mantenerse en equilibrio merced a la voluntad fuerte e incontrolable de los hombres fuertes...Creyendo necesaria e inevitable la implantación de un régimen dictatorial y de fuerza al estilo mussoliano".


Mientras otros, los viejos liberales, tenían conceptos de sostener la idea de unión en base a la voluntad del gobernante y no la del pueblo. En cambio, los obreros, artesanos y mineros, diferian del pensamiento nacionalista e impulsaron, a través de su campo sindical, el socialismo y comunismo, un enemigo común entre la alta jerarquía del Partido Nacionalista. 

Estos jóvenes agarraban la unión mas no el espíritu de cambio. Años después,  uno de sus antiguos miembros, Enrique Baldivieso, comentaba que buscaban emanciparse del gobierno y que "la captura del poder constituyó un error...Pensaban las fuerzas nacionalistas realizar verdadera obra de acción; pero fueron derrumbadas por la revolución de 1930". Un ambicioso proyecto, todavía no maduro, que se apagó rápidamente pero que surgió de manera efímera  después de la Guerra del Chaco. 

En octubre de 1935, se vuelve a realizar la convención del partido Nacionalista, en La Paz y a la cabeza de su presidente intacto, Rafael Taborga, trataron puntos sobre el desempeño de sus miembros en la contienda bélica y de las escisiones ideológicas que se formaban en el sud oeste boliviano. José Tamayo, miembro de las juventudes izquierdistas, que en su discurso culpa a los partidos tradicionales por la dirección que tomó la guerra, decide dar fin al Partido Nacionalista. 

Expuesto los pensamientos de Tamayo, se dio un voto resolutivo para su escisión formal del Partido Nacionalista, con un homenaje a Taborga como miembro que quedaba de la antigua organización. 

Con todos los miembros dispersos en su pensamiento e inclinación política, dieron desarrollo de sus pensamientos sobre el futuro del país, después de haber visto las desgracias en el Chaco y por la falta de unidad nacional que tanto habían enunciado durante el gobierno de Siles. Sin expectativa de unión, se empezaron a formar varios grupos políticos con la esperanza de lograr sus objetivos. Más tarde, en 1942 volvió la palabra nacionalismo en la sigla del MNR, está vez liderado por algunos jóvenes universitarios que fueron parte del gobierno y partido de Hernano Siles.


Por Oscar Cordova Sanchez


Bibliografía

1) Arguedas, A. (1982). La Danza de las Sombras. Tomo II. (2a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial Juventud.

2) Carrasco, B. (1961). Hernando Siles. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial del Estado.

3) Crespo, A. (1985). Hernando Siles: el poder y la angustia. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Siglo.

4) Diaz, P. (1954). Historia de Bolivia: Saavedra (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial Don Bosco.

5) Gómez, E. (1975). Bautista Saavedra (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Biblioteca del Sesquicentenario de la República.

6) Lora, G. (1987). Historia de los partidos políticos de Bolivia (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Ediciones La Colmena.

7) Lorini, I. (2006). El nacionalismo en Bolivia de la pre y posguerra del Chaco (1910-1945) (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Plural Editores.

8) Otero, G. (1977). Memorias de Gustavo Adolfo Otero (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Litografía e Imprenta unidas.

9) Shelchkov, A. (2018). Socialistas - Militares: El laberinto boliviano de la experimentación social (1936 - 1939) (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Vicepresidencia del Estado Plurinacional.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

EL PARTIDO NACIONALISTA (UNIÓN NACIONAL), SILES Y UN POCO DE SAAVEDRA PARTE I



Bautista Saavedra y Hernando Siles



Por Oscar Cordova Sanchez


Posterior a su primer centenario, Bolivia se vio inmersa nuevamente bajo el control político de su mandatario Bautista Saavedra, quien rehusó dejar el mando a sus rivales que él había diseñado. Con un método y táctica eficaz, características del caudillo del centenario, abandonó la supremacía liberal, primero, y el insurrecto republicanismo después; ambos grupos lo acogieron con total respeto que posteriormente cuando detentaba el poder, sus facultades se tornaron amenazantes y llamó al conflicto a quienes alguna vez lo vieron como un hombre fuerte, en un país débil por las apariencias benévolas. 

La idea era, por facultad de Saavedra, mantener las bases democráticas estables y duraderas efectuadas bajo la decisión del pueblo a elegir a su presidente. Empero, el caudillo de Julio - que así se referían a Bautista Saavedra por su liderazgo en el golpe de Estado del 12 de julio de 1920 - no estaba conforme con dejar el poder en manos de sus rivales políticos como el Partido Liberal ó Republicano Genuino. Tenía ese don sensacional que detentan los que llegan al mando de la presidencia: poner hilos a  sus miembros más leales, para que puedan establecer sus ideas fijas en su gobernante y, para aumentar su idolatría, elevar devoción al nuevo líder del país. Saavedra no era la excepción; manejaba todo el partido Republicano Socialista - llamado posteriormente Saavedrista por sus opositores - y, en base a su partido fue subiendo su nombre, obteniendo mayor relevancia que su propio partido. Fue en este ambiente, que uno de sus hombres de máxima confianza y lealtad, no dudo la oportunidad que le daba el presidente. Utilizando el sentido cooperativo de todos los hombres de la patria y unidos a buen recaudo estable, realizó una acción osada.

Hernando Siles Reyes es el hombre que usará la emancipación contra las garras afiladas de Saavedra y las pondrá lejos de su alcance. Abogado, cátedratico y más que nada, un atento observador de la realidad del país. Puso en marcha una nueva convocatoria política para que sea parte de los pilares de su gobierno, formado por una pleyade de jóvenes - mayormente universitarios - que verían un intento nacionalista en base a una nueva conformación del Estado. Esta nueva agrupación política, era el Partido de la Unión Nacional o Nacionalista, con el cuál pasó a ser base de la nueva vanguardia que se iba a crear en el país dentro de unos años y la línea ideológica futura para formar el Movimiento Nacionalista Revolucionario.

Pero antes de examinar los hechos y sucesos que dieron origen a este partido, nos detendremos en el año 1925, punto en el cuál el Saavedrismo llega a su límite de manipulación sobre la población, especialmente en obreros y artesanos.


ANTECEDENTES (1925 - 1926)


En su exhaustivo paso por el gobierno, Saavedra y sus seguidores llegaron al año 1925 en un momento en que, a decir de Enrique Finot, las " pasiones exaltadas llegaban al paroxismo". En los primeros meses de ese año, Saavedra, realiza, para dar importancia al progreso internacional con nuestros vecinos, un tratado con Argentina y dos protocolos con Brasil y Perú, respectivamente. 

Los republicanos (saavedristas) buscaban, en sus miembros, un nuevo binomio para las futuras elecciones de mayo de ese mismo año. En la convención nacional del Partido Republicano eligen, con mucha cautela, a José Gabino Villanueva y Abdon Saavedra (hermano de Bautista) como candidatos a presidente y vicepresidente; mientras que los opositores de ese momento formaron la coalición liberal - republicana que unía las fuerzas del Partido Liberal y Partido Republicano Genuino, confiando en sus representantes Daniel Salamanca y José Luis Tejada Sorzano, genuino y liberal respectivamente; para ser candidatos  a las elecciones y dar batalla a los republicanos. 

No duró mucho tiempo la tranquilidad antes de las elecciones, haciéndose inminente las prácticas violentas por los saavedristas hacia sus adversarios siendo atacados Salamanca y Tejada Sorzano. Fue el escarmiento hasta el punto que este último tuvo que refugiarse en la Legación de Chile por las denuncias que recibía, siendo acusado de reparto de armas; mientras que Salamanca no dejó la pluma, desde Cochabamba, para seguir hiriendo a la "rama bastarda del Partido Republicano". Aún así, su casa fue apedreada y recibió fuertes insultos de parte de sus rivales.

En el estado de la vida social de ese tiempo y manipulada por los miembros del partido de turno, salen ganadores en las elecciones José Villanueva y Abdon Saavedra; logrando una victoria personal de Saavedra sobre sus rivales políticos. De tal manera que Villanueva, en agosto, debía tomar el mando de la nación.

Jose Gabino Villanueva, miembro leal a su partido, había dejado fluir sus intenciones de "colaboración de los mejores, más honrados y más aptos, sin distinción de partidos". Esto enfureció al caudillo Saavedra y uso la medida para anular su elección como también la vida política de Villanueva. 

"Artículo único.- Se declara nula la elección de los ciudadanos J. Gabino Villanueva y Abdon Saavedra, para desempeñar los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, por no haber renunciado a los cargos que desempeñaban, de Ministro de Estado el primero, y de Prefecto el segundo, seis meses antes de la elección, de conformidad con la Ley del 15 de octubre de 1895". 

Así, dispuesto sobre la ley, el 25 de agosto propuesta, y el 2 septiembre ejecutada, Bautista Saavedra había ganado el sitial de la prórroga presidencial, aún cuando meses atrás había negado esta iniciativa por parte de su gabinete, logrando su ambición de ser el "presidente del Centenario". 

Logro ambicioso y personal que amplió unos meses más su mandato desde la silla del Palacio de Gobierno.

En la ley señalada, mencionaba que el cargo del Poder Ejecutivo será entregado al presidente del Honorable Congreso Nacional, Felipe Segundo Guzmán, el cargo de presidente de la República, con el único objetivo de realizar las elecciones en diciembre y entregar el mando en enero del siguiente año. Segundo Guzmán gobernó desde septiembre hasta enero de 1926.

Era el momento de Hernando Siles, esperando el momento exacto, para representar a su partido. Saavedra y sus miembros tenían poca confianza en Siles por su futuro modo de dirigir la nación.

Aún así, por designios interinos y con el cuidado establecido sobre Siles, lo eligen candidato presidencial para las elecciones de diciembre, junto a él lo acompaña, nuevamente, Abdon Saavedra, como vicepresidente.

Fielmente a lo establecido por la ley promulgada, las elecciones se realizaron exitosamente en diciembre. Proclamando ganador al Dr. Hernando Siles, en el conteo final se dio una votación del 97% sobre el Partido Republicano, mientras que el restante 3% se le daba a la coalición de Salamanca y Tejada Sorzano. Una elección infectada totamente por un fraude demasiado obvio para cualquiera.


Tanto fue el seguimiento a Siles por parte de los republicanos, que éstos habían redactado un documento para que "el nuevo jefe de Estado deba seguir los proyectos del jefe del Partido Republicano". Fielmente, Siles responde con lealtad al documento que le enviaban para hacer cumplir con los procesos que el partido había considerado. Humillación total para Siles, que muy pronto tomaría acciones ante tan acto vergonzoso.

Llegado el mes de enero del año 1926, Bautista Saavedra viaja a Europa, con el cargo de ministro plenipotenciario en Holanda, Bruselas y Suiza. El cargo, meses antes, se entregó por Felipe Segundo Guzmán. 

Ante la situación emergente de la salida del máximo jefe republicano, Siles apresura su investidura y aprovecha su influencia para lograr alejarse de su partido, tanto así, que en sus primeros meses como gobernante manda a su vicepresidente Abdon Saavedra al exterior, con el pretexto de agradecer, en calidad de embajador, a las naciones que asistieron al centenario de la República. El hermano menor de Bautista, consternado a su retorno por las declaraciones y acciones violentas contra su persona, decide el ostracismo y se va a la Argentina.

Siles, empieza el nuevo modelo de gobierno. Rompiendo totalmente con su partido, se encuentra en un momento abandonado y con ausencia de fuerzas populares que apoyen su gobierno.

Es donde se produce el cúmulo de apoyo de a poco desde los Partidos Liberal y Partido Republicano Genuino que muy pronto estarían en su gabinete. Siles, gran catedrático y conocido abogado chuquisaqueño, busca su apoyo más sólido: los universitarios. Aquellos jóvenes que plasmaron ideas de Ortega y Gasset, Spengler, Mariategui; cuyo símbolo de cambio representaba Siles una nueva entidad nacional unitaria

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EL PARTIDO DE LA UNIÓN NACIONAL


La síntesis de este nuevo modelo político, liderado mayormente por jóvenes universitarios y obreros, propugnan ya fosilizados los conceptos liberales y republicanos, que no vieron un desarrollo que implicaban las fuerzas obreras, indígenas y universitarias. De allí, que el nuevo partido, en aparente alejamiento del gobierno de Siles, decide buscar militantes desde los caducados partidos que sólo asistían con la fuerza de sus caudillos, más no con las nuevas ideas renovadoras de ese tiempo. 

El cuerpo que se iba formando provenían, algunos, de círculos artísticos e intelectuales como El Ateneo de la Juventud o la Sociedad Filomatica y que, muy pronto, se iría formando nuevos valores en sus destacados miembros. Estos mismos estaban, algunos, en los viejos partidos y veían que a futuro sus objetivos se unificarian en un sólo grupo.


1926, UN SIGILOSO CAMBIO


Varias ideas unificadoras de parte del gobierno  resonaban con la fundación de un partido propio desde mayo del año 1926. La diferencia con otros años es la importancia de los universitarios, obreros y fabriles; quienes veían en Siles un objeto para amarrar sus ideales y así lograr fomentar su unión marcada por el socialismo imperante. Aquí aparece el nombre de Rafael Taborga, industrial y "comerciante en quiebra" a decir de Gustavo Adolfo Otero. 

La influencia del poder Ejecutivo en adherir todos estos sectores en uno solo deriva en los momentos más influyentes de la generación intelectual de Bolivia. Una organización compuesta de pensadores por la renovación de la unidad nacional. Diaz Machicao logra anotar estas insinuaciones del futuro partido político: 

"Comenzóse a hablar de la fundación de un partido nuevo que tendría por finalidad colaborar al presidente Siles. El simple rumor causó alarma en el ánimo de los adherentes de partidos tradicionales… El país se declaró en viva y ardiente polémica al respecto".

Siles abrazó el nuevo grupo y, para estrechar aún más los lazos, lograron una alianza en primera instancia cubierta por el parcial apoyo obrero y manejado por los jóvenes universitarios y miembros de partidos tradicionales como el Partido Republicano, Partido Republicano Genuino y  Partido Liberal. 

Acordaron, el mes de diciembre, agrupar a todos los miembros invitados, llevados por el fervor nacional de ese momento. 

Llegado el momento, 5 de enero de 1927, las notas del nuevo partido político se apilaban para ser enviadas a todos los sectores y avisar a todos que un grupo totalmente renovado salía de mentes jóvenes brillantes. Se decidió como  presidente del partido a Rafael Taborga junto con Alberto Cortadellas y Alfredo Mariaca, como secretarios.

Con toda expectativa y curiosidad, se publica en el periódico El Diario, el Manifiesto y el Programa Mínimo del Partido de la Unión Nacional, el 11 de enero, seis días después del nombramiento de la dirección del partido. 

Pero, ¿cuál era su dirección e intención del nuevo partido? Entre sus dictámenes señala que fue "inspirada en las tendencias sociales modernas, asi como también en la juventud intelectual", bajo la reacción contra el "viejo caudillismo boliviano". La idea central era hacer cumplir los preceptos constitucionales en base a la devolución al pueblo de la decisión que ellos tomen, logrando una democracia pactada.

Así nacía el partido de la Unión Nacional, más tarde llamado Partido Nacionalista o partido Silista para los detractores del gobierno.

Entre los que fueron parte del Manifiesto estaban: Lucio Pérez Velasco, Hugo Ernst, Víctor Muñoz Reyes, Daniel Bilbao Rioja, Gustavo Adolfo Otero, Humberto Palza, Antonio Diaz Villamil, Enrique Finot entre otros. 

Una explosión de júbilo llenaba las aulas de la universidad, observando el cambio que proponían. Sin embargo, Siles actuó sigilosamente para que no esté su nombre en el acta de fundación ni tampoco en la inauguración. Así fue el nacimiento de un nuevo movimiento que será clave en las siguientes décadas y, específicamente, en el socialismo de Estado de los años 30.


Continuará...


Claridad. La revista de la élite intelectual sucrense

  Claridad. La revista de la élite intelectual sucrense. Oscar Córdova Sánchez Consultor educativo Texto originalmente publicado en el s...