lunes, 20 de julio de 2020

EL TAMAÑO Y VIDA DE UN HOMBRE ENTRE ANÉCDOTAS, FICCIONES Y VERDADES

EL TAMAÑO Y VIDA DE UN HOMBRE ENTRE ANÉCDOTAS, FICCIONES Y VERDADES

Por Oscar Cordova Sanchez

Las anécdotas constituyen un hecho importante para armar la memoria colectiva y así percibir en la historia oficial de un lugar o de un personaje. Suele ser dirigido a través de un sector social que enmarca y delimita las grandes pericias y alcances que se tuvo de algún personaje o de algún hecho. Por lo mismo la anécdota a través de la historia oral, puede sufrir variaciones durante años antes que están sean escritas y puestas en un documento. 

Pero estas pueden mostrar un conglomerado de verdades y falsedades, logrando así desviar la información extraída. Comúnmente en nuestro país existe una amplia gama de anécdotas sobre diferentes hechos en un determinado tiempo y lugar, pero lamentablemente no están recopiladas en un texto oficial que delimite entre lo verdadero y lo anecdótico. La historia oral en nuestro país es muy variada, pero ésta tiende a sufrir variaciones con el tiempo y la información puede ser, en muchos casos, errónea. 

Es el caso del cochabambino Manuel María Camacho Medrano; donde la visión de la prensa, la anécdota y el uso de su nombre expandió muchas conjeturas que hasta el día de hoy se cuestionan.



Para entrar en la síntesis del paso de éste hombre, sacamos datos de fuentes antiguas y  recientes; y al ver que la información de la prensa se mostraba deliberadamente equivocada, éste era un factor que determina en la causa principal para que sigan existiendo dudas sobre su vida y también - mucho más - sobre su muerte.


NACIMIENTO DE MANUEL CAMACHO

Según fuentes que más se toman en consideración sobre la fecha de su nacimiento, dicta que fue el 05 de agosto de 1899. Mientras que otras - y menos observadas - datan su nacimiento en el año 1904. Esto va añadido también por conocer el verdadero nombre de sus padres, donde existen dos versiones que difieren. El periódico La Razón menciona a sus padres, como Pablo Camacho y Juliana Medrano respectivamente. Mientras que el periódico argentino La Gaceta los nombra como Juan Camacho y Paulina Medrano. ¿A quién creer?

DESARROLLO DEL MITO

Estamos de acuerdo en su lugar de nacimiento. Nació al sur de la ciudad de Cochabamba, en la localidad llamada Jaihuayco, un lugar que en el tiempo de Manuel Camacho se realizaba la fabricación de ladrillos y era una zona agrícola en los primeros años del siglo XX. Tuvo cinco hermanos, de los cuales uno fue a la guerra del Chaco.

El pequeño Manuel no fue a la escuela a su corta edad y sólo se limitaba a hablar quechua, pero varios años después, ya en la fama alcanzada por su altura, dominó - lo mínimo - el idioma español. 

¿QUIÉN LO DESCUBRIÓ O QUIÉNES LO DESCUBRIERON?

Manuel Camacho fue víctima del miedo de su comunidad; su vida infantil y de adolescente no fue muy buena. No ingresó tempranamente a la escuela - fue recién en 1929, que ingresó a la escuela Ismael Vásquez - ni fue al cuartel por las condiciones que su familia le imponía. Se decía que lo querían quemar, que lo miraban con terror y que no debía salir de su casa, que era la maldición del pueblo por semejante "criatura"; pero todo esto queda en la tradición oral. Sin embargo había una entrada para que la gente aceptara al “gigante Camacho”…era en el mundo del boxeo. Al joven Camacho le ofrecieron diversas ofertas para entrenarlo y que logre enfrentarse a rivales de talla mundial.

Entre las diferentes conjeturas que hablan sobre quién lo descubrió, está la del escritor Armando Montenegro en julio de 1923, que describe lo siguiente: "Fue descubierto en la región de Jaihuayco el gigante Camacho, por un robusto joven indigenista y comunistoide llamado Luis Ramos". Otros, como su propio hijo Gerardo Camacho, años más tarde, menciona que fue descubierto por el diplomático argentino Miguel Seleme en el año 1932, mientras Camacho ayudaba a levantar el carro del diplomático que estaba atascado en un montón de barro cerca de su casa en Jaihuayco.

EL BOXEO Y SUS CONSECUENCIAS 



Manuel Camacho fue una persona humilde, generosa y amable. La gente, una vez que logra ver al hombre de 214 centímetros de altura y que llegaría hasta los 232 centímetros años más tarde, se amontona para ocupar un asiento en el teatro Achá de Cochabamba para ver la exhibición del ahora llamado "Gigante" Camacho. 


Su primer contacto empresarial en el boxeo fue Miguel Seleme, quien lo llevó a los departamentos de Potosí, Oruro y La Paz. Su futuro se fue haciendo visible en el mundo de la lucha libre, boxeo y lucha greco - romana. Era hábil con las maniobras, añadiendo una fuerza que hacía rendir a sus contrincantes. Entre sus rivales que tuvo fueron Kentaro Hara, maestro del jui-jitzu; Esteban Barnes, luchador norteamericano; Jack Peter, campeón  australiano de box. Cada una de estas peleas estuvieron envueltas de un público dichoso de tener un representante del país. 


RETO DE IVAN PETROVICH

El "Gigante" Camacho, con la fama puesta a su tamaño y fuerza, tuvo una pelea con el luchador polaco Iván Petrovich, esto fue a favor de un reto que le hacía el polaco en Cochabamba a Camacho. Armando Montenegro, describe ésta pelea: "Fui el referee, frente a un público aullante que llenaba el teatro Achá. Comenzó la lucha, Camacho tratando de acostarse encima de Petrovich y éste colocando tantas llaves como si Camacho fuera una cosa vieja y crujiente cerradura. En cierto momento del combate y desde la supina posición a que lo sometía la fuerza del activo Ivan Petrovich, el gigante musitaba en quechua, palabras con que pretendía ganar mi parcialidad:

- Joven ay, kacharichihuay..., kacharichihuay. Nanahuaskan...Supay Gringo (Que me suelte, que me suelte. Me duele. Gringo del Diablo). Petrovich considerándose ya el vencedor, me miraba con ojos asesinos y ajeno al lenguaje de Camacho, desconfiaba. Por fin sonó el gong, finalizando el encuentro. El polaco hallábase montado sobre el gigante como sobre un caballo percherón. En cumplimiento de mi deber de juez, paré la pelea y declaré empatado el combate".



SU PELEA CON EL ARGENTINO LUIS ÁNGEL FIRPO ¿REALIDAD O FICCIÓN?

Existen dos versiones aún no esclarecidas sobre Manuel Camacho y su "dudoso" enfrentamiento con Luis Ángel Firpo, más conocido como el "Toro de las Pampas", en esta primera anécdota se anota que su enfrentamiento fue en el "Olimpic Ring". Pero no hay más datos...ni fecha ni año de la pelea, ni siquiera si hubo un dato sobre el resultado de la pelea. Por lo  mismo, recientemente se fue sacando algunas aclaraciones sobre si realmente el "MachuCamacho", nombre con que entraba a pelear, se enfrentó al "Toro de las Pampas". 

Está segunda versión, que salió de la revista Clarín, fue respaldada por muchas personas y de forma más verdadera, recientemente. Fue en el año 1925, centenario de la República, que Luis Angel Firpo había vuelto al continente sudamericano, y después de haber derrotado al norteamericano Jack Dempsey, en septiembre de 1923. Mientras se dirigía a su tierra natal argentina, descansó unos días en un hotel de la ciudad de La Paz, llegaba a través del ferrocarril que venía de Arica para llevarlo a Villazón y de ahí a suelo argentino. El público paceño, al saber de su llegada, se dirigió a la Estación Central y vieron al púgil argentino, de tanto alboroto, le llegan una serie de golpes y empujones, al cual Firpo responde con su derecha y con total normalidad. La gente se enfureció y quiso, después, entrar al lugar donde se hospedaba. Mientras tanto Manuel Camacho, llegaba a la ciudad unas semanas antes para el protocolo del Centenario de la República, siendo invitado por el mismo Bautista Saavedra. La gente al saber que el cochabambino se encontraba en la ciudad, lo fue a buscar. Pero ya era tarde la reacción del pueblo paceño. El "Toro de las Pampas" había dejado la ciudad y se marchó a su país. Ésta crónica se encuentra en la mencionada revista y es más creíble por la óptica actual. Camacho se ganaba el pan de cada día luchando, mientras que Firpo recibía miles de dólares sólo por exhibición. Gran diferencia...


CENTENARIO DE LA REPÚBLICA, EL ENANITO "AYALITA" Y LA ADMIRACIÓN EXTRANJERA



Nos encontramos ahora en el año 1925. Un nuevo año más de la fundación de la República de Bolivia. El presidente Bautista Saavedra ya había dejado su sello personal e individualista al concretar una serie de actos en diferentes partes del país. Así que quería mostrar lo mejor y también lo más exótico. Saavedra sabía a través de la prensa de la existencia de Manuel Camacho Medrano, el "Gigante Camacho". Pero también sabía de otro hombre, que a diferencia de Camacho, era mucho más pequeño en estatura. Su apodo era el "Enano Ayalita", oriundo de la zona de Cala Cala en Cochabamba. Era pues, un plan magistral para Saavedra traer a estos hombres que por su tamaño serían vistos como una "diversidad" en la raza aymara y quechua. La invitación fue aceptada, Camacho y Ayala fueron parte del show en la Exposición Internacional de La Paz. El escritor paceño Néstor Taboada Terán, hace alusión a este hecho: "El presidente que no era autoritario le pidió que le colaborará en el programa nacional de las celebraciones del Primer Centenario de la República. Ni corto ni perezoso viajó a La Paz en el tren ordinario. Y con el Enano de Cala Cala, vestidos de frac, con negros faldones, largos y estrechos, camisas blancas con corbata de tipo gato, se exhibieron en las puertas del Parlamento. ¡Juntos el más grande y el más pequeño de los hombres del país! Las misiones diplomáticas acreditadas ante La Paz, profundamente impresionada por el contenido humano y filosófico de la exhibición, encarecieron a sus esposas e hijas fotografiarse en los brazos del Gigante. 

Tomaba profesionalmente a cada una en sus brazos, y ellas cómodamente sentadas, posaban para la posteridad. Damas, cholas y birlochas desfilaron por sus manos".


TUCUY SONKOYHUAN SALUDANI CAY HUANKE JATUM HACCTATA (DE TODO CORAZÓN SALUDO A ESTE GRAN PAÍS HERMANO)



Pasados unos años, Manuel Camacho para solventar a su familia, tenía esposa e hijos, conservaba aún nexos con varios empresarios que lo habían promovido años antes y gracias a su estatura, se va a vivir a Argentina. Gracias a una invitación para que sea parte de una serie de enfrentamientos en box, que posteriormente lo dejaría para ser parte del Gran Circo Norteamericano. Su hijo Gerardo Camacho menciona sobre el maltrato que sufrió su padre: "La gente dice que este político -refiriéndose a Seleme, el argentino que lo promovió años antes en el boxeo - se aprovechó de mi papá, que le hacía propaganda y cobraba a la gente por verlo ¡Vengan a ver! ¡Al hombre más grande del mundo! ¡Come medio cordero al día y bebe agua de un turril! Algunas veces salía de la mano de unos enanos que resaltaban su gran tamaño, otras, junto a un joven de 18 años para decir que era su “pequeño hijo” de 11. Todo era la mentira del circo para llamar la atención". Mientras seguía siendo exhibido en el Circo. Fueron muchos galenos a realizarle estudios fisiológicos y sanguíneos. Pero no encontraron ningún problema ni enfermedad. 

Aquí en Bolivia, médicos como Carlos Aranibar mencionaban que era acromegálico. Esto supone un mal pronóstico ya que no hubiera podido realizar ningún deporte de forma normal en su vida. El "Gigante Camacho" por ese tiempo, posiblemente ante la falta de insumos económicos para su familia y bienestar, vendió su cuerpo en vida a un grupo de científicos para realizarle estudios cuando falleciera y posteriormente exhibirlo en un museo.

Durante cuatro años estuvo trabajando en el Gran Circo Norteamericano, donde viajó por diferentes partes del mundo y del país, mostrando la portentosa genética que se le había dotado la naturaleza, después estuvo trabajando en otros oficios. En los conflictos armados de la guerra del Chaco, se apartó del movimiento bélico, pero recibía cartas de sus vecinos en Jaihuayco y leía sobre sus experiencias al sureste del país. Durante su estadía en Argentina - su nieto afirma que estuvo viviendo 27 años en suelo argentino - siempre vistió con terno, corbata, camisa y pantalón. De manera elegante.

Se lo veía serio, amable y bondadoso. No tenía rencores con nadie ni tampoco fue objeto de burla en ese país que lo conocían como el "Rascacielos Humano" y que lo citaran como "la representación genuina del trashumante diplomático sin etiqueta de nobleza, ni blasones de rancia prosapia, pero eso sí con la admiración de ser el Gigante Boliviano". 

Finalizada la guerra del Chaco, se fue a vivír a Tucumán para luego vivir en Buenos Aires; ya posterior a su trabajo en el Gran Circo Norteamericano. El argentino Isidoro Blaintein comenta su anécdota sobre Manuel Camacho: "Yo lo recuerdo irremediablemente vestido de "cowboy", bamboleando su soledad, caminando por las calles de Almagro precedido por el enanito que repartía los volantes de propaganda, y el hombre del trombón, vestido de escarlata con las letras bordadas en la espalda que decían "Gran Circo Norteamericano". Camacho seguía caminando, sin un gesto en la cara lampiña, una cara enorme de lunes para siempre".

ÚLTIMOS AÑOS

Manuel Camacho, quiso ser normal, que nadie más se fije en su estatura como medio de entretenimiento. A saber de esto, su esposa Vicenta Gamboa, que era 14 años menor que Camacho, lo cuidó con un cariño inmenso ante los ataques que recibía de gente malintencionada. Su última visita a Jaihuayco fue en el año 1949, cuando decide recoger a sus hijos que había dejado. Reunida la familia otra vez, llevándolos a Buenos Aires y con la inversión del alguna vez llamado "Gigante Camacho", quiso irse a los Estados Unidos para lograr un futuro mejor. Pero eso no pudo realizarse. Su cuerpo ya no aguantaba, su ser se hacía menos fuerte y finalmente una enfermedad en el corazón hizo el trabajo final de hacer descansar para siempre a Manuel Camacho.  

Vicenta se quedó viuda a los 32 años, y cuidó a sus hijos formándose en ellos la capacidad de ser educados en un establecimiento escolar y posteriormente realizar sus estudios en la universidad.

MUERTE DEL GIGANTE BOLIVIANO

La causa de muerte aún queda en duda - otros dicen que fue envenenado - al igual que la fecha dónde existen dos años diferentes. Uno que falleció en 1951 y otro en 1953. Aún queda por averiguar cuándo fue y por qué motivo. También medios de prensa afirman que siguió creciendo hasta alcanzar los 240 centímetros de altura.

Falleció en Buenos Aires, y sus restos, como fueron vendidos en vida por él mismo, se dirigieron a una vitrina en un museo de Buenos Aires durante 20 años y luego fueron a parar a otro museo en Nueva York. Posteriormente la familia, recuperó los restos y fueron enterrados en el Cementerio de Flores en Buenos Aires. Camacho junto con su esposa, Vicenta Gamboa, fueron cremados años más tarde.

Si bien existen errores o desaciertos sobre las aventuras de Manuel Camacho, no dejamos de admirar a un hombre, que a pesar de la burla y risa, siguió adelante con su familia de manera normal. Su hijo menciona que su mamá, Vicenta Gamboa, había quemado todos los papeles de Manuel Camacho. Aquí surgen las preguntas nuevamente. ¿Que documentos no quiso su esposa que fueran revelados? ¿Por qué motivo se ocultó información que nunca veremos? Tal vez para dejar en paz a la leyenda de Jaihuayco y que sea contada a través de voces y anécdotas.
 
EL ERROR HISTÓRICO DE JAIHUAYCO 


 
El valor y admiración que tuvo Manuel Camacho fue de gusto de la gente del lugar donde venía. Siempre que volvía a su tierra, muchas veces se realizaban fiestas llenas de algarabía y felicidad. Era un digno ciudadano, representante del país en diferentes partes del mundo. La población estaba contenta con él. La gente exigía que debía realizarse un monumento hacía el "Gigante" Camacho para que así varias generaciones admiren y conozcan que en Jaihuayco nació el hombre más alto de la historia de Bolivia.
El monumento por fin se hizo realidad en el año 2015. Ubicado a tres cuadras al sur de la plaza principal de Jaihuayco, se puede observar a un hombre con un poncho, sombrero y abarcas junto con un elegante niño que admira al colosal hombre que está a su lado. La intención fue buena. Pero...poco a poco la gente se dio cuenta que la imagen y figura no era de Manuel Camacho. 

El monumento pertenece al peruano Juan de la Cruz Sihuana, más conocido como el "Gigante de Paruro. Un personaje que distaba mucho de Camacho. Ante una serie de reclamos constantes de la junta de vecinos y familiares, a estatua no fue restaurada. El problema fue que la institución encargada de realizar dicho monumento no se informó detalladamente como era Manuel Camacho. Ante esto, podemos apreciar que - si sigue así - las siguientes generaciones verán a un hombre que realmente no era Manuel Camacho y que las anécdotas contadas por sus padres serán cuestionadas, más aún con la cometida falta hacia uno de sus antiguos pobladores que más atención tuvo alguna vez.

En los últimos meses se habló de una recopilación por parte de sus familiares, tanto bolivianos como argentinos, para publicar el libro sobre la vida oficial de Manuel Camacho Medrano. Esperamos que con ésta publicación de su biografía, se acaben las anécdotas, mitos o algunas historias inventadas, que llevan casi un siglo en la memoria colectiva.  

Manuel Camacho es uno de los ejemplos que comparte con otros personajes peculiares del país, que moviéndose por la tradición familiar van arrancando nuevas leyendas. Por ejemplo  el caso de la Tía Núñez, el Loco David o el Enano Ayalita.

Bibliografía 

1) Taboada Terán, N. (1981). Manuel Camacho: vida, pasión y muerte de un gigante (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Biblioteca Popular Boliviana de "Última Hora".

2) Rocha Monrroy, R. (2010). 200 personajes cochabambinos (1a.ed.). Cochabamba, Bolivia: los Tiempos Edición del Bicentenario.

Hemerografia virtual

Amores y pasiones de un gigante nacido en la Llajta. (05/02/17). Opinion. Disponible en: https://www.opinion.com.bo/articulo/cochabamba/amores-pasiones-gigante-nacido-llajta/20170205000100571174.html

¿Quién era el gigante Camacho?. (06/03/19). La Razón. Disponible en: https://nos24.com/2019/03/07/quien-era-el-gigante-camacho/

Camacho, un gigante. (03/03/04). La Nueva. Disponible en: https://www.lanueva.com/nota/2004-3-3-9-0-0-camacho-un-gigante

Estatua homenajea al "Gigante" Camacho, pero su familia dice que no es de él. (13/09/19). Erbol. Disponible en: https://erbol.com.bo/gente/estatua-homenajea-al-%E2%80%9Cgigante%E2%80%9D-camacho-pero-su-familia-dice-que-no-es-de-%C3%A9l

domingo, 12 de julio de 2020

EL DR. BELISARIO SALINAS: ENTRE EL OSTRACISMO Y EL ELOGIO

BELISARIO SALINAS: ENTRE EL OSTRACISMO Y EL ELOGIO



Por Oscar Cordova Sanchez

En los primeros años como República, en Bolivia se formaban diferentes tipos de pensamiento político a través de la anarquía, desorden y caos, mayormente por la falta de corrientes que logren integrar las problemáticas de una nación recientemente creada. Los jóvenes a corta edad agarraban el arma y emprendían el camino hacia un mejor porvenir por el país; muchos de ellos asesinados en combate y olvidados; mientras otros vivieron y agarraron la ideología caudillista de ciertos personajes para detentar el poder y así mejorar sus condiciones de vida, más que las de su nación. Queremos destacar el caso de Belisario Salinas, quien fue fiel a su convicción de asegurar el bienestar de su país y más que todo el de su ciudad: La Paz.

Belisario Salinas nació el 10 de febrero de 1833, producto de una segunda nupcia del doctor paceño Esteban Salinas con María Remedios Belzu. Su padre, tenía el cargo de Conjuez de la Corte desde 1831, no pudo extender su cariño y amor paternal a su pequeño hijo Belisario, ya que falleció dos años después de su nacimiento (1835). Por lo mismo Belisario crecería sólo con el amor y ternura de su madre Remedios, que protegió, educó y alimentó durante años, para ir hacia un futuro de grandes dimensiones.
Su primera prueba para enfrentar la realidad del país y apagar los focos caudillescos y sublevados, fue a las órdenes del nuevo mandatario del país: José Ballivián, que fue su motivación y asimismo sus ideas de mejorar el país, más aún después de haber oído su grandeza y victoria en los campos de Ingavi en 1842. 
Belisario, a sus 12 años formó parte del ejército de Ballivián, siendo presentado en calidad de cadete. Nuestro personaje creía que sólo así podría asegurarse un bienestar económico que mantuvo su padre. No le importó en ese momento, como varios adolescentes y jóvenes, entrar a un establecimiento educativo, faltando a la promesa de hacer brillar la mente y oscurecer la violencia.
Pronto se daría cuenta que formar parte del gobierno "ballivianista" le traería problemas; más a su querida madre, angustiosa y temblorosa ante el único hijo que mantenía un amor acrecentado. Belisario estaba viendo las sublevaciones de varios ciudadanos que proclamaban el nombre del militar Manuel Isidoro Belzu, quién era su pariente por parte materna. Varios seguidores engrosaban las filas "belcistas", para una nueva y trágica historia que terminaría con varios crímenes. A Belisario no le gustó las consecuencias que sufriría si seguía agarrando el arma en su mano. De esta manera dejando el arma fratricida y el ejército boliviano, decide alzar el arma intelectual. En 1846, comienza - recién - sus estudios, con la promesa de la madre de querer un hábil ciudadano de bien, en el colegio Seminario de su ciudad natal. Logrando aprender y aprobar materias que poco a poco determinarán el gusto por el joven Belisario Salinas; pasaron diez años de estudio, sabiduría y práctica; y fue que salió bachiller de letras en 1855. Salinas observaba cómo fue formándose el militar querido por los grupos sociales que amontonadas y asfixiadas, coreaban las palabras: ¡Viva, Belzu!

Su madre Remedios, con la seguridad y confianza depositada en su hijo, lo envía hacia el continente europeo. Los ahorros en su viaje y estadía fue con el dinero de su padre difunto. La herencia paternal hace que conozca varios países, agarrando nuevas dinámicas de aprendizaje de idiomas - en especial el francés - para poder abarcar la demanda de libros que leía y pueda ejercer la carrera que estaba ya decidida. Durante dos años logra inmiscuirse en la sociedad francesa, con un interés que venía de su mente por formar un nuevo ciclo en el país. 

En 1857, Salinas después de aquellos dos espléndidos años, llenos de conocimientos y enseñanzas,  ingresa a la Facultad Oficial de Derecho de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz de Ayacucho, aprendiendo de manera metódica materias como Código Civil, Código Penal o Derecho Internacional, junto con profesores destacados que tuvo, entre ellos: Agustín Aspiazu, Félix Reyes Ortiz y Jacinto Villamil. 
Con toda la información y puesta en práctica se graduó de Doctor, en 1862. El Dr. Salinas seguía los pasos de su padre que tan poco lo conoció y que tanto lo mencionó.
Con todo su intelecto y destacado estudio del Derecho Internacional, fue ese mismo año, profesor del segundo año en la Facultad de Derecho y profesor en el idioma Francés, que había cultivado con destreza y agudeza en el continente europeo, en el colegio Seminario. Teniendo un buen recaudo para su supervivencia, a sus 30 años de edad, y debido a su capacidad intelectual fue invitado para ser Diputado por la provincia de Sicasica, cargo que consintió honrosamente. Meses después, aceptó ser miembro de la junta directiva del colegio de Educandas y consejero de la Universidad. Estos dos últimos cargos era para fortalecer la escasa fórmula de enseñanzas que se promovía en dichos establecimientos.

FUNCIONES Y ABANDONOS




Las consecuencias de la insurgencia popular belcista sobre la tiranía de Melgarejo, fue una decisión que tomó por sorpresa al Dr. Salinas, ya que era pariente de Belzu por línea materna, decide acompañar al general Belzu en el Palacio aquel trágico 27 de marzo de 1865. Siendo testigo de los sucesos que ocurrieron dentro del Palacio. Salinas se salvó de "milagro" y evadió a la muerte. Mientras veía a su familiar tendido en el suelo por su rival Melgarejo que dominaba el ambiente con firmeza y orden. Saliendo ileso del establecimiento, mandó una carta a su madre diciéndole que se iría a Perú, temiendo por su vida dentro del país. Meses más tarde, vuelve al país, en junio de 1865, en la proclamada revolución Constitucionalista, una insurrección de las provincias del sur del país contra Melgarejo. El Dr. Salinas toma el cargo de secretario general, a órdenes del Gral. Casto Arguedas, que comandaba la insurrección. Posteriormente la junta directiva de la universidad de La Paz lo llama  para tomar el cargo de Cancelario de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz de Ayacucho, cargo que ocupó entre 1865 y 1866. El odio y temor crecía contra el déspota Melgarejo. 
El Dr. Salinas, con la capacidad intelectual que destaca fue parte de una nueva insurrección. Siendo derrotadas las fuerzas opositoras sublevadas en el cerro Letanías, enero de 1866, Salinas vuelve al camino del ostracismo y la soledad. Dirigiéndose a Puno, fue nuevamente como profesor de Francés en el Colegio Seminario de esa localidad, en 1868. Salinas empieza a ser reconocido, tanto dentro como fuera del país, por su calidad humana y sus dotes de profesor, estadista, filósofo y político.
A la caída del "invencible" Mariano Melgarejo por Agustín Morales, en enero de 1871, el Dr. Salinas vuelve al país y es elegido diputado por La Paz y por la provincia Pacajes en la Asamblea Constituyente de 1871. Fue que en el corto periodo de Morales como presidente constitucional, Salinas adoptó medidas para resguardar la seguridad de la justicia ante la bravura del militarismo que mutilaba leyes, fusilaba hombres y despojaba tierras por intereses propios. 
Elegido como consejero de Estado entre los años 1872 y 1873, hizo reestructurar las medidas jurisdiccionales del país.
A la muerte de Agustín Morales, acompañó al Dr. Frías que fue presidente provisional y le tocó ser parte del Congreso Extraordinario en abril de 1873. Posteriormente, fue elegido prefecto de La Paz durante los años 1873 - 1875. En esos años tomó tiempo para sus asuntos familiares, laborales y del desarrollo de áreas alejadas de la ciudad. Tuvo una relación fraternal con el nuevo presidente elegido, Adolfo Ballivián que había seguido los pasos y pensamientos de José María Linares, en relación al respeto de la ley y imposición de la moral como una forma de desarrollo colectivo. Salinas lo acompañó hasta su temprana desaparición en febrero de 1874. 
Con la fama intelectual del Dr. Salinas, los medios impresos ratifican su valerosa hidalguía. En un artículo del diario "La Reforma", agosto de 1874, ratifican su valor como hombre ilustrado:
"En materia de capacidad, ilustración y carácter moral, el país conoce muy bien al Dr. Salinas sin que tengamos necesidad de recordarles que el departamento de La Paz debe a la firmeza de carácter de este distinguido boliviano".

COMBATES Y ASCENSOS

A finales de 1874, el batallón 2°, encabezado por sargentos en su mayoría, se amotinaron e hicieron estragos con los ciudadanos paceños. El Dr. Salinas, ya acostumbrado a la fuga, logra escapar a la región de Luribay. Conocido en esas tierras, logró reunir a jóvenes y salió victorioso contra los sublevados en la acción de Chacoma.
El 20 marzo de 1875, el Dr. Salinas, siendo prefecto de La Paz, junto con Mariano Baptista, Cnel. Peña, Cnel. Jofré, Daniel Calvo y unos cuantos funcionarios defendieron heroicamente el Palacio de Gobierno de los simpatizantes de Casimiro Corral. Perdidos totalmente los defensores con el incendio del Palacio de Gobierno, especialmente la parte de la cubierta, lograron salvarse en grupo y más tarde los cubrió las fuerzas del gobierno que vinieron desde Viacha a detener al lider de la insurrección Resini. La insurrección se realizaba por la no aceptación del Dr. Frías como presidente, que asumió por segunda vez y dirigía una debilitada nación que clamaba "mano dura" contra los traidores del pueblo y exigían un representante futuro del país. Ese representante fue el general Hilarión Daza.
Debilitado el pueblo por las constantes luchas y derramamiento de sangre, postula en las elecciones, en mayo de 1876, donde el Dr. Salinas presenta su candidatura para la presidencia por el oficialismo. Tres días antes de las elecciones, Daza realiza un “golpe de estado” al Dr. Frías y lo toma preso, pero éste recibe la acogida de la legación estadounidense. Ante esta situación turbulenta del país, el Dr. Salinas fue objetivo constante del general Daza, por esta razón fue encarcelado y llevado a Cuti. Durante meses estuvo viviendo en un pequeño cuarto oscuro. El Dr. Salinas empezaba a sentir el peso de la responsabilidad política y sus consecuencias. Hubiera estado feliz dictando clases o atendiendo a su madre Remedios que había perdido contacto con ella,  y más tarde se enteró que había fallecido.

EL CONFLICTO DEL PACÍFICO Y SUS REPERCUSIONES

Pero como todo no dura para siempre, fue liberado de su calabozo, al enterarse que la causa había sido por la invasión chilena a puertos bolivianos; el Dr. Salinas, indignado y furioso, el 15 de marzo de 1879  envía una carta al periódico "El Comercio". En la nota, se dirige a la nación de la siguiente manera:
"No teniendo aún permiso para ir a esa ciudad (departamento del Litoral) y ardiendo en justa indignación y entusiasmo como todos mis compatriotas, puedo declarar que llegado el momento de poner en acción el patriotismo boliviano y en ocasión oportuna, me presentaré armado para alistarme como soldado en cualquiera de los cuerpos de nueva organización formados por mis conciudadanos". Así el Dr. Salinas, con 46 angustiosos años, entregaría su intelecto y su fuerza vital al servicio integro de la patria.
Los hombres que alguna vez enfrentó ahora necesitaban su ayuda y apoyo. Es así que se dirige a Tacna junto con el ejército boliviano, y en esas tierras al norte del país fue designado Auditor de Guerra y Secretario General del Alto Comando; este último cargo fue después de que el general Daza fuera derrocado por el general Narciso Campero.
Posteriormente, en la Convención de 1880, fue elegido por segunda vez diputado por La Paz, cargo que no aceptaba, pero al ver que nadie podía dirigir la voz del pueblo paceño, optó por el cargo. Fue Presidente de la Cámara durante las sesiones. 
Por el mérito patriótico al valor civil, fue elegido segundo Vicepresidente de la República en el gobierno de Campero. Le tocó ser parte de la firma del Tratado de Tregua en 1884, siendo enviado Extraordinario. 
El Dr. Salinas nunca estuvo de acuerdo con ese tratado, por la nación y su gente olvidada y desterrada de su preciado mar. 

UN ADIÓS SIN VER A LA NACIÓN

Los cambios políticos hicieron en el Dr. Salinas querer alejarse del poder. Fielmente siguió los pasos del Partido Conservador y posterior a su cargo como vicepresidente, ocupó desde 1882 a 1891, cumplió como senador por La Paz. 
La vida, en última instancia, nuevamente lo manda al exterior de donde regresó ciego y así perdida la visión actúa correctamente en el cargo de senador. Los últimos días del hombre que sufrió tantos exilios, como elogios, se acercaban.
"Soldado valeroso, magistrado íntegro, ciudadano modelo. La pobreza para su hogar, las sombras para sus ojos, la noche para su alma. Triple corona de martirio que soportó resignadamente. El ciego Dr. Belisario Salinas, arrastrando sus años y su pobreza con más altivez". Así se leía, en un diario local, las hazañas hechas por el país y su inversión en ella. 
Poco después, fallece el 17 de julio de 1893, a sus 59 años, en una total soledad y falta de dinero.
Posteriormente, el pueblo paceño rindió homenaje a este noble patricio que formó alumnos en la universidad, que dejó leyes y programas necesarios para la época. La alcaldía paceña puso su nombre - para no quedar en el olvido - a una calle de la zona de Sopocachi. 

Bibliografía
1) Aranzáes, N. (2018). Diccionario Histórico del Departamento de La Paz (2a.ed). La Paz, Bolivia: Fondo Editorial Municipal.
2) De Mesa Gisbert, C., De Mesa, J. y Gisbert, T. (2012). Historia de Bolivia (8a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial Gisbert.
3) Salinas, JM. (1967). Historia de la Universidad Mayor de San Andrés (2a.ed.). La Paz, Bolivia: Imprenta de la Universidad Mayor de San Andrés.

domingo, 28 de junio de 2020

LOS PRIMEROS AÑOS DE LA CRUZ ROJA BOLIVIANA

LOS PRIMEROS AÑOS DE LA CRUZ ROJA BOLIVIANA



Foto: Grupo de Enfermeras de la Cruz Roja Boliviana, 1920.



Por Oscar Cordova Sanchez


En las primeras décadas del siglo XX, Bolivia era una nación todavía ingenua por el futuro de su desarrollo de atención social y médica. Más aún, con los conflictos bélicos que tuvo como la Guerra del Pacífico (1879-1884), Guerra del Acre(1899-1903) y Revolución Federal (1898-1899). La nueva generación de escritores se preocuparon por definir el concepto del ser nacional; los políticos junto con los militares gestionaban diferentes “asaltos al poder” para lograr un cupo dentro del gobierno, enarbolando un partido (liberal y conservador) como pretexto de preservar la libre elección por parte de sus ciudadanos para conservar la “democracia”; los empresarios y hacendados miraban al minero y al indígena como una forma de uso, para generar productos que llenaban sus bolsillos y dejaban a estos en el desamparo y pobreza y fue el término de “pobreza” un sinónimo continuo en nuestro país. 

Muchos niños, ancianos y mujeres eran abandonados en las calles tratando de sobrevivir rogando al “pudiente” un poco de comida o ropa que le abrigue del frío nocturno. Fue en esa época que la Asistencia Sanitaria pasaba por un serio problema y más aún, con la condición de resguardar en sus hospitales sólo a familiares de la clase elitista de esa época. Mientras que los mendigos, niños y ancianos estaban siendo abandonados en las calles, se les recompensaba con pequeños "donativos" por parte del Estado y las familias acaudaladas; pensando que la única forma de poder ayudar en las tragedias que la vida les había impuesto era "regalando" sus ropas viejas y alimentos en mal estado. 

Por lo mismo en 1917, se forma un nuevo modelo de atención médica, traídos desde Europa, basado en el cuidado y preservación de la salud en el ciudadano sin distinción alguna. Ese año se crea una de las instituciones que más atención humanitaria y que hasta hoy en día cumple un papel fundamental en el desarrollo del país: la Cruz Roja Boliviana.


Antecedentes


En 1864, en la ciudad de Ginebra se realiza la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja, por iniciativa del suizo Henry Dunant, donde se estableció la creación de servicios sanitarios en los ejércitos de cada nación y declarar la neutralidad de éstos en cualquier conflicto bélico para preservar la vida de los heridos, socorristas voluntarios y personal médico; estos postulados serían parte de los Convenios de Ginebra, creados en el mismo año, cuyo propósito es defender a las víctimas de los conflictos bélicos y que es "para el mejoramiento de la suerte que corren los militares heridos en los ejércitos en campaña". Con el pasar de los años el Convenio de Ginebra se iría modificando hasta 1950, siendo cuatro Convenios que se realizaron para preservar el derecho internacional humanitario.

Con estas medidas se extendieron a las demás naciones y no fue hasta la explosión de la Guerra del Pacífico en 1979, donde el Gral. Hilarión Daza, entonces presidente de Bolivia, inmediatamente mandó a los políticos Pedro José de Guerra y a Dámaso Gutiérrez para que realicen las gestiones correspondientes para la adherencia a la Convención de Ginebra; el documento fue enviado al representante de Bélgica el 3 de julio de 1879, donde se ratifica a Bolivia como parte adherente a dicha Convención. Cuando asume el mando de la nación el Gral. Narciso Campero, declaró la Ley que aprobó - recién - la ADHESIÓN de Bolivia a los Convenios de Ginebra. Pero hubo socorristas bolivianos voluntarios en el conflicto bélico con Chile que destacaron por su valor y heroísmo, tales como: Zenón Dalence, Ignacia Zeballos, Vicenta Paredes Mier y Andrea Bilbao Rioja; siendo ellos los pioneros en Bolivia para servir con atención humanitaria y de ayuda al más necesitado.


Pasada la contienda bélica de 1879, el dominio por el poder económico y político entre el sur y norte del país se agudizó hasta el punto de empezar la denominada "Revolución Federal" en diciembre de 1898. El bando federal estaba liderado por el Gral. José Manuel Pando y en el otro bando estaba el conservador y entonces presidente Severo Fernández Alonso. En este caso, al mando del médico y cirujano liberal Andrés Muñoz, se formó el cuerpo de ambulancias y la Sanidad Militar del Ejército federal; mientras que Maria V. de Zuazo, destacada mujer voluntaria, organizaba la Sociedad de Señoras de la Cruz Roja. Ambos grupos tendrían actuación en las batallas del primer y segundo Crucero. Si bien se organizó diferentes grupos voluntarios (exclusivamente del bando federal) para emplear el servicio de atención y curación de heridos, todavía faltaba el aprendizaje por parte de especialistas en primeros auxilios y la incorporación de éstos a la sanidad militar.


Después del triunfo federal, en abril de 1899, surgió otro problema más al norte del país, en la región del Acre, a partir de una insurrección por parte de los pobladores de esa región queriendo independizarse. El viaje fue largo, cansador y agotador para el Ejército Boliviano donde su máximo rival fue el clima y las enfermedades que producía el ambiente inhóspito que recién conocían. Fue así que la Sanidad Militar del Ejército cumplió funciones excepcionales como la atención primaria, tratamiento de heridas y dar medidas de profilaxis para reducir las infecciones y posteriormente enfermedades tropicales. Algunos médicos destacados que formaron parte del servicio de Sanidad fueron: Jaime Mendoza, Belisario Díaz Romero, Zenon Dalence, Claudio Sanjines, Elías Sagarnaga entre otros. 

En este caso, la Sociedad de Señoras de la Cruz Roja no entró en el conflicto ya que todavía no tenía los insumos necesarios ni la capacidad práctica como bien se mencionó más arriba.


GOBIERNOS LIBERALISTAS Y SURGIMIENTO DEL LICEO DE SEÑORITAS




Foto: Desfile cívico de la Cruz Roja Boliviana, 1918


El siglo XX en Bolivia, comienza al mando del partido liberal y del que fuera su jefe y posteriormente presidente de Bolivia el Gral. José Manuel Pando, había logrado derrotar al antiguo régimen conservador y propuso una nueva orientación al desarrollo social que proclamaba. A pesar de los inconvenientes por los trágicos hechos que ocurrieron dentro de las manipulaciones políticas y fraudes electorales para mantener vigente al liberalismo en el poder, se destacó en el ámbito pedagógico potenciando una nueva orientación a la formación de estudiantes colegiales.

Posterior a Pando, le sucedió el Gral. Ismael Montes poniendo políticas que desviaban la intención verdadera del partido liberal y dejó una mancha imborrable como el Tratado de Paz y Amistad con Chile en 1904, siendo uno de los presidentes que es cuestionado sobre sus decisiones, más individualistas que patrióticas. 

El año 1906, a cargo del político Daniel Sánchez Bustamante, se realizó una misión pedagógica para traer a expertos en el manejo de la educación infantil; era la famosa misión Rouma. Resultado de esta misión pedagógica el 12 de marzo de 1912, se crea en la ciudad de La Paz el Liceo de Señoritas, que sería uno de los primeros establecimientos en educación hacia las mujeres en Bolivia. Posteriormente cambiaría el nombre a Liceo de Señoritas Venezuela que actualmente sigue funcionando.


FUNDACIÓN DE LA CRUZ ROJA



Foto: El Dr. Juan Manuel Balcazar, fundador de la Cruz Roja Boliviana.


Con la finalización de la primera Guerra Mundial, el país veía con gran temor las catástrofes que pudieran venir más adelante. Es así que un grupo de estudiantes y profesores del Liceo Señoritas decide fundar el primer servicio de Primeros Auxilios de la Cruz Roja Boliviana. 

La fundación se dió el 15 de mayo de 1917, a cargo del profesor de Historia Natural y médico, Juan Manuel Balcázar, con el objetivo de aplicar los postulados Medicina Social y Medicina Preventiva. Era menester crear la institución anhelada tanto tiempo y que reemplazará a las improvisadas ambulancias y servicios de emergencia. El acta de fundación de la Cruz Roja Boliviana dice:

"En la ciudad de La Paz, en el Liceo de Señoritas, a horas 4 de la tarde del día 15 de mayo de 1917, se reunieron a iniciativa e insinuación del Dr. Juan Manuel Balcazar, profesor de Historia Natural del establecimiento, la señora directora Andree Dobois Niboyet, señoritas profesoras Rosa Infante, de Historia y Geografía; Mercedes Frías, de Dibujo; Sara Pascoe, de Gimnasia; Rita Frías, secretaria; y las alumnas de los cursos 4°, 5° y 6°, con el objeto de de fundar una sociedad que con la denominación de Cruz Roja Boliviana tenga por objeto colaborar al servicio sanitario público y muy particularmente al Ejército Nacional".

Con mucha atención de los acontecimientos de la época, la ciudadanía se enteró dos meses después de su fundación, 19 de julio de 1917, en el periódico El Hombre Libre en la sección Página Científica Universitaria. Además que se adhirió a la Convención de Ginebra de 1897 y a la Convención de la Haya de 1907 y 1909, esta última institución es la encargada de salvaguardar el patrimonio cultural en un conflicto bélico entre dos o más naciones.

El 21 de febrero de 1918, fecha en la que fue aprobado su funcionamiento, se iniciaba el trabajo de la naciente Cruz Roja Boliviana con la creación de la Escuela de Enfermeras de la Cruz Roja y otorgando el título de Dama de la Cruz Roja a cada egresada. Una de sus primeras alumnas y egresadas de la Escuela de Enfermeras de la Cruz Roja fue la destacada Maria Josefa Saavedra, quién fue además, la primera abogada del país.

Sufriendo olvido por parte del gobierno, recién el día 30 de octubre de 1918, tuvo su aprobación y reconocimiento de sus estatutos por parte del Estado. A decir del Dr. Balcazar los objetivos de la Cruz Roja Boliviana "tienden a salvar o a mejorar la salud de los desgraciados, a remediar la indigencia, la pobreza dependiente de múltiples causas, las deficiencias de los servicios públicos de higiene, etc., están comprendidos en su estatuto".

Además, tuvo su primera subvención fiscal a partir de 1920. Era de un monto de Bs. 3000 mensuales. Con la intromisión de parte del nuevo gobierno republicano se hizo varias reformas dentro del establecimiento.

En enero de 1923, la Cruz Roja Boliviana es reconocida oficialmente por el Comité Internacional de Ginebra y miembro como la 50° Sociedad Nacional del Mundo.

Adquiriendo también la aprobación a conformar parte de la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, sujeta a los Convenios de Ginebra y siendo la nación 53 en ser parte de esta Liga.


La Cruz Roja Boliviana y la influencia política


Otro de los hechos que se cuestionaron, fue la intromisión por parte del gobierno, esto para lograr funciones dentro del establecimiento y lograr adeptos a su régimen; en este caso fue el partido Republicano y su máximo líder, Dr. Bautista Saavedra, que manejaron a la institución durante su gobierno. Tanto fue así, que en 1921, Mercedes Frías, entonces presidenta del directorio de la Cruz Roja Boliviana, deja el cargo junto con la mayoría del directorio por cuestiones que no aceptaba por parte del gobierno. Ante estos sucesos, el gobierno viendo la suspensión de actividades, deja la presidencia interina a Julia Bustillos de Saavedra, entonces esposa del presidente Bautista Saavedra, para reorganizar los estatutos que fueron aprobados efusivamente por el gobierno de turno. 

En el gobierno de Hernán Siles Reyes, se cancelan los recursos y materiales para su desempeño institucional dándole la espalda y creando el Comité de la Cruz Roja Boliviana, que estaba anexada a la Sanidad Militar; siendo despojada de su independencia y servicio a la población dejando en manos del Ministerio de Guerra y del Estado Mayor su manejo. Sólo fue restaurada a partir de los acontecimientos de Fortín Vanguardia en diciembre de 1928 y posteriormente se le volvió a dar independencia con la inminente llegada de la Guerra del Chaco.


Epílogo


En todo caso, la creación de la Cruz Roja Boliviana tuvo una influencia vital para nuestro país, por el valor que influyó en sus componentes y la capacitación que dejaron varios profesores y alumnas, mejorando cada día sus capacidades operativas en tiempos de paz y de guerra. Pasando por distintas etapas fue cooperando al servicio sanitario público del país y distinguiéndose entre las instituciones que más atención dio a los más necesitados a partir de proyectos que fomentan el desarrollo humano y colectivo. 


Bibliografía

1) Balcazar, J. (1956). Historia de la Medicina en Bolivia (1a. ed.). La Paz, Bolivia: Editorial Juevntud.

2) Balcazar, J (1919). La Cruz Roja Boliviana (1a. ed.). La Paz, Bolivia: Gonzáles y Medina Editores.

3) Estenssoro, R. y Cantuta, A. (2007). Historia de la Cruz Roja Boliviana. La Paz, Bolivia: Editorial Quatro Hnos.

miércoles, 17 de junio de 2020

LA VIDA Y OBRA DISPERSA DE IGNACIO PRUDENCIO BUSTILLO

LA VIDA Y OBRA DISPERSA DE IGNACIO PRUDENCIO BUSTILLO




Escrito por Oscar Cordova Sanchez

"He soñado escribir varias obras. Varias... ¿Qué digo? Las he escrito, pero in petto, para mí sólo. Placer pasivo, me dirá usted... Qué quiere, amigo! ... A los enfermos ya no nos queda sino el tiempo de soñar nuestras obras; es el modo que tiene el alma de escribirlas". 

Ésta fue parte de una de sus cartas que Ignacio Prudencio, enviaba a Carlos Medinaceli explicándole el avance de su enfermedad y su depresión por su futura desaparición de éste mundo. Era como una estrella fugaz, dejando un brillo en el vasto espacio que pocos lograron vislumbrar. Ignacio Prudencio Bustillo demostró ser ese brillo en nuestro país…


De una familia unida, adinerada y respetable, Ignacio nació en el momento del dominio conservador, un 15 de febrero de 1895 en la ciudad de Sucre. Con una  facilidad para acceder a una educación de primera calidad, estudió la primaria en su ciudad natal y posteriormente continuó la secundaria (los primeros años) en el Instituto Nacional de Sucre y volvió a Sucre a estudiar en el Colegio "Junín" logrando salir bachiller en 1911. 

Continuando con sus estudios, ingresó a la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca donde ingresó a la carrera de Leyes y doctorado en Derecho. Un regalo por parte de su familia lo envía a Bruselas, continuando con los cursos de Derecho en la Facultad de Ciencias Sociales de ese país. La capacitación académica venía por empeño del partido Liberal, que en ese tiempo fomentaba a talentos jóvenes de las familias aristocráticas para mandarlos a Europa con el objetivo de conocer, investigar y perfeccionar sus estudios; siendo estos talentos, a futuro, destacados personajes. Y no era de suponer que a Ignacio le sucedió lo mismo. 

Estando en la capital belga conoció a otros tres jóvenes bolivianos que estaban reforzando sus estudios y mejorando su capacidad académica; estos eran los futuros escritores: José Eduardo Guerra, Antonio José de Sainz y Juan Capriles. 

En 1914, Ignacio que estaba viviendo un efervescente desarrollo intelectual, pudo observar el poder por el dominio occidental en la denominada Gran Guerra y el consulado boliviano, sin pensarlo dos veces, repatrió a varios jóvenes de toda Europa, entre ellos el joven sucrense.

De vuelta a la ciudad de Sucre, trabajó como profesor de Castellano en la Escuela Normal de Maestros. De ahí, fue que comenzó la minuciosa tarea de escribir algunos artículos bien elaborados y detallados sobre literatura boliviana y universal; tempranamente empezó a colaborar en el periódico liberal del poeta sucrense Claudio Peñaranda y en la revista que el colegio Junín publicaba, dirigido por Adhemar Gehain denominado "Adelante". Así también fundó en Sucre, con Emilio Finot y José Espada Aguirre, la revista "Páginas Escogidas" y que dió lugar a la publicación de siete números; además, colaboraba en la revista "Claridad", de la Sociedad Filarmónica. Los artículos de Prudencio tienen una fuerte crítica al positivismo comtiano con títulos como "La Evolución Creadora" o su famoso artículo "El esnobismo intelectual en Bolivia"; rescatando algunos párrafos de éste último escrito, refiere datos interesantes sobre la mentalidad del escritor boliviano: "En general, nuestros escritores de más nota son seres perfectamente adaptados al ambiente. Su pobreza de imaginación creadora, digo creadora para distinguirla de la imaginación puramente reproductiva que predomina en ellos y que es peculiar a todos los espíritus y sus aspiraciones vulgares, todo nos hace comprender que sus creaciones mórbidas no son propias. Y es por esto, por esta falta de analogía entre la obra y el que la crea, entre el árbol y sus frutos, que llamó exóticas a estas producciones. Han buscado la inspiración en "las nuevas ideas y en las nuevas concepciones", sin tener en cuenta que sólo las ideas y concepciones que hemos mamado durante nuestra niñez mental podrán fundamentar sólidamente nuestras creaciones intelectuales. Porque el boliviano podrá tener su patria mental en Francia, pero su sangre y sus huesos pertenecen a su tierra nativa, de la que no podrá desarraigarse a pesar de sus esfuerzos. Y como su alma es carne, hueso y sangre, las producciones que sean ─carne de su carne y sangre de su sangre─ serán las únicas que encierran vida verdadera y fuerte".


Tantas fueron sus visitas a las salas de la Biblioteca Nacional, que fue nombrado como su director después de titularse de abogado en 1918.

Al aproximarse con un estudio sobre escritores bolivianos, tuvo la oportunidad de poder consagrar en un libro todos sus manuscritos y que puedan ser distribuidos por cada colegio de nuestro país. Lastimosamente no pudo ver su obra, pues el libro fue editado después de su muerte. 

Nombres como Daniel Calvo, Manuel José Cortés, Ricardo José Bustamante o Néstor Galindo fueron objeto de sus estudios críticos y analísis literarios. 

Sin pensar alguna vez en un tribunal o haber asistido a un juicio, Ignacio gozaba de una gran reputación entre los futuros jóvenes que harían brillar las letras bolivianas. A finales de la segunda década del siglo XX, publicaría su primer libro titulado "La Misión Bustillo. Más Antecedentes de la Guerra del Pacífico"; un libro que es más de género epistolar, donde se muestra la correspondencia entre 1871 y 1872 que su abuelo materno y ministro plenipotenciario en Chile, Rafael Bustillo, mantenía informes con el presidente y general Agustín Morales, para arreglar las cuestiones limítrofes entre ambos países.

En 1921, se le nombra por sus dotes intelectuales e investigaciones, catedrático de la materia Filosofía del Derecho en su universidad. Es en ese momento que Ignacio Prudencio inicia los estudios jurídicos y deja a un lado sus investigaciones literarias.

Con un manera de redactar y detallar las pautas del desarrollo jurídico, publica en 1923, el libro "Ensayo de una filosofía jurídica", sirviendo en los años venideros como libro "base" para los futuros estudiantes en la carrera de Derecho. Ese mismo año, deja la labor catedrática y explica el miedo y sugestión que  la lectura de su libro sea mala, al respecto, dice: "Cierto que en un principio llevaba el propósito de hacer una obra extensa, algo así como un resumen crítico de las ideas jurídicas en boga; pero me desalentó la enormidad del trabajo y la pequeñez de mi espíritu para dar cima a la tentativa y por último postrado por larga enfermedad, creyendo que la vida no me daría tiempo para realizar ni siquiera parcialmente mi objeto".

Ignacio Prudencio, dejando la cátedra y residiendo en Cinti, continuó con su labor de investigación sobre el pasado de Bolivia y sobre el análisis literario de nuestros escritores. El objetivo que ahora se propone es sacar a luz la biografía de Aniceto Arce, aquel empresario minero y que fue presidente de nuestro país. 

Era de extrañarse en Prudencio, que arremetía contra la mentalidad boliviana enclaustrada, y la realización biografica sobre un personaje tan cuestionado por sus decisiones antes, durante y después de la Guerra del Pacífico. Pero no sabemos a ciencia cierta las ambiciones que lo llevaron a realizar dicho trabajo, lo que sí sabemos fue que en enero de 1928 publica su obra titulada "La Vida y la Obra de Aniceto Arce", impresa en Tupiza, y que fue elogiada por el crítico literario Carlos Medinaceli destacando que "es su mejor obra y en su género, la biografía novelada, algo de lo más valioso en las letras nacionales".




Trató de rescatar a los primeros escritores bolivianos y a sus obras; le fue bien pero no conoció el eco de su labor; solamente fue un hombre que invirtió tiempo en sacarnos un poco más de nuestra historia y demostrar sistemáticamente que la crítica se puede hacer de una manera fina y que pueda adentrarse en la interpretación de una obra. 

Con el paso de los años; la enfermedad que invadió su cuerpo, tuberculosis pulmonar, le impidió invertir más en sus manuscritos y la muerte, junto con la indiferencia de su pueblo, se lo llevó a los 33 años...

Rodeado de su familia, Ignacio Prudencio Bustillo fallece el 31 de mayo de 1928. A decir del escritor Alberto Ostria Gutiérrez sobre su muerte menciona: "lentamente, a los 33 años, se va apagando la vida del joven escritor, quien alguna vez abre todavía los ojos y alcanza a sonreír a los que rodean el lecho: su madre, su esposa, su hermano José y el que estas líneas escribe. De pronto, cesa su fatigosa respiración” .

Años más tarde, más de una década, solamente un escritor, Carlos Medinaceli, empieza a recopilar sus artículos, y en 1946 con el apoyo de la Universidad San Francisco Xavier y el Ministerio de Relaciones Exteriores publican el libro titulado "Páginas Dispersas", prologado por Adolfo Costa du Rels, que es una serie de artículos y trabajos literarios variados, detallados y elegidos desde las revistas y periódicos que contribuyó con su pensamiento. 

Al igual que su obra biográfica sobre Arce, que volvió a reeditarse y que fue publicada en 1951 por la Fundación Simón I. Patiño.

Fue recientemente que Ignacio Prudencio fue estudiado y leido por investigadores y se redescubrió al escritor olvidado, apartado y brillante. 

El año 2014 se lanzó la segunda edición de "Páginas Dispersas" dónde se incluyen más artículos inéditos y una introducción de Luis H. Antezana. Pero...¿Dónde ahora se encuentra nuevamente su obra reeditada? En el rincón del olvido... 

Dando vida eterna al escritor al leer y mencionar sus obras, tenemos el sentido de analizar sus aspectos literarios e históricos que nos llevan a encontrar diferentes pensamientos y lugares en el desarrollo del ser nacional. Prudencio apostó por eso y el brillo talentoso de su pluma nos influye a una evocación del autor, en tiempos donde la lectura cada vez se hace más difícil...


Bibliografía


Molina, F (2015, 20 de marzo). El aporte de Ignacio Prudencio Bustillo. Recuperado junio 16, 2020, de https://www.paginasiete.bo/ideas/2015/3/22/aporte-ignacio-prudencio-bustillo-50701.html

Medinaceli, C. (1943). Ignacio Prudencio Bustillo. Kollasuyo, (50), 151-155.

Pradel, J. (2017, 12 de junio). La vida fulgurante de Ignacio Prudencio Bustillo. Recuperado junio 16, 2020, de https://correodelsur.com/punoyletra/20170612_la-vida-fulgurante--de-ignacio-prudencio-bustillo.html

Prudencio Bustillo, I. (1946). Páginas dispersas. (1a. ed.). Sucre, Bolivia: Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.




Claridad. La revista de la élite intelectual sucrense

  Claridad. La revista de la élite intelectual sucrense. Oscar Córdova Sánchez Consultor educativo Texto originalmente publicado en el s...