Datos curiosos y anécdotas sobre hechos, sucesos y acontecimientos de nuestro pais sobre literatura, historia, sociología, folklore y tradición. Además de chismografia histórica entre personajes, sucesos y momentos que jodieron, aún más, el país.
lunes, 8 de marzo de 2021
EL CINE NO NACIDO. DOCE AÑOS DE AUSENCIA FÍLMICA EN BOLIVIA.
jueves, 4 de marzo de 2021
EL CEMENTERIO GENERAL Y SUS HABITANTES: ESCRITORES PARTE I
EL CEMENTERIO Y SUS HABITANTES: ESCRITORES
PARTE I
El Cementerio General de La
Paz desde su creación realizada por el Mariscal Andrés de Santa Cruz en 1831,
se constituye en un espacio de memoria social, simbólica, religiosa y más que
todo alberga los restos de los muchos ciudadanos que actuaron y vivieron en
nuestra ciudad.
Con una extensión de 92.000
metros cuadrados, ubicado al noroeste de la ciudad, es el centro donde damos
vida a nuestros recuerdos de algún familiar o personaje enterrado como por
ejemplo Franz Tamayo o Alcides Arguedas.
Además, se ha convertido en un lugar turístico donde mucha gente viene a
visualizar la arquitectura dispuesta en mausoleos, capillas y nichos.
Hablar de los personajes que
aparecen y desaparecen de nuestro medio es bastante difícil y complicado. Por
alguna razón, no damos a conocer a ciencia cierta donde se encuentran sus
restos y, en su mayoría, poco se analiza su vida y trascendencia. Esto influye
mucho pues, de alguna manera no se puede llegar a la juventud de ahora, para
que ellos conozcan el legado de personajes históricos que descansan en el
camposanto, igual que otros literatos que allí se encuentran y sus obras
quedaron en el olvido. Lastimosamente en Bolivia es común esta situación.
La idea de conocer el
Cementerio General y a sus personajes, quiere plasmarse en una propuesta real
que se va desarrollando desde hace varios años atrás.
En el año 2016, la
administración del Cementerio General de La Paz, realizó el proyecto “ReQRdos
Notables”, con el fin de poner en códigos QR reseñas de personajes históricos,
mausoleos y diseños arquitectónicos que se encuentran dentro de la
infraestructura. El proyecto es fascinante, basta con poner el celular al
código QR de un nicho y aparece una síntesis biográfica de un notable o la
historia de algún mausoleo. Según la prensa de ese tiempo, se tenía
aproximadamente más de 300 reseñas y se esperaba tener hasta 600 reseñas,
completando el circuito. Incluso se tiene un plano de los “ReQRdos Notables” a
la entrada de Cementerio General para ubicar fácilmente donde se encuentran estos
códigos. Pero al contar los puntos que el plano señala llegan a menos de 200
QR´s. ¿Alguna equivocación o falta actualizar el plano? ¿Realmente había más de
300 ReQRdos Notables? ¿Qué otros personajes estaban en la lista y fueron
relegados de ReQRdos Notables?
Observando estas deficiencias
y necesidades de información histórica, me puse a investigar y dar vueltas por
varios nichos y mausoleos, leer varias biografías que me ayudarían a
identificar que otros personajes se encuentran allí, olvidados de la nuestra
memoria colectiva.
Agradezco a los trabajadores
del Cementerio General por indicarme las ubicaciones de algunos nichos y más
que todo a el poeta Ricardo García, quien conoce a fondo que personalidades se
encuentran allí enterradas.
ESCRITORES EN EL EXILIO: SORIA Y SOTOMAYOR
Comenzando con la primera
parte de escritores, empezaré con dos personalidades de nuestro ámbito cinematografico y literario.
Ambos tuvieron eco en su forma y manera de escribir; ellos son Oscar Soria Gamarra
(1917-1988) e Ismael Sotomayor (1904-1961). Ambos paceños, Soria y Sotomayor
fueron inventores de una estética singular en su escritura.
Sotomayor autor de "Añejerias Paceñas” (1931) nos muestra el quehacer cotidiano de la popular cuidad paceña, vista desde sus encantos, tradiciones y leyendas.
Todos supondrán que su morada de descanso es visualizada igual a la tumba del
escritor Porfirio Diaz Machicao (1909-1981) o del poeta Gregorio Reynolds
(1882-1948). Pero la realidad es totalmente diferente...
Soria Gamarra se encuentra en un pequeño nicho de un cuartel de dos pisos que esta en el sector sur del Cementerio y Sotomayor se encuentra en el mausoleo de su familia, detrás del Mausoleo
Ascarrunz. El primero con unas rosas marchitadas dejadas hace varios años y el
segundo cubierto con hierba que cubre toda la lápida y su nombre.
La singularidad que comparten
ambos escritores es el deterioro que sufre el lugar donde se encuentran.
Leyendo varias biografías de ambos no se especifica donde descansan sus restos.
Actualmente, fueron reeditadas
varias de sus obras. Articulistas, académicos y reseñistas tratan de
“re-descubrir” su legado. No obstante, el querer emprender la búsqueda de estos
paceños destacados es más que menesteroso.
| Mausoleo Sotomayor. En la fila izquierda al final se puede leer Ismael Sotomayor. |
Otros escritores, cuyas tumbas
y nichos se encuentran en mejor estado, pero sin identificación más que su
placa, son:
-
Roberto Prudencio
-
Fernando Diez de Medina
-
Gerardo Irusta
-
José Salmon Ballivián
-
Mario Guzmán Aspiazu
-
Guillermo Viscarra Fabre
-
Rafael Ballivián
-
Gustavo Medinaceli
-
El cochabambino Monseñor Juan Quiroz.
Otro caso especial, que
demandó enfado, tristeza y olvido en su momento fue el nicho del autor de la
Chaskañawi, Carlos Medinaceli (1898-1949). Nos ocuparemos del caso más
adelante.
QR´SÍ, RESTAURACIÓN NO
Entre los nichos, tumbas y
mausoleos que encontraba a medida que seguía el plano de “ReQRdos Notables”,
observé el deterioro de varias de ellas. De varios personajes que alguna vez
fueron ¨Hijos Ilustres de la Ciudad´ y que sus hazañas serian recordadas
´eternamente´ por la memoria paceña. Sin embargo, sucedió todo lo contrario.
En fin, los nichos que se
encuentran con más deterioro y que hasta ahora descansan con el mismo candado,
sin restauración y que, algunos datan del siglo XIX, son los siguientes
escritores:
-
José Rosendo Gutiérrez
- José Loza
- Nicolás Acosta
-
Antonio Diaz Villamil
-
Gustavo Adolfo Otero.
Este último tiene como fecha
de fallecimiento el año 1990, cuando en realidad murió el año 1958. Supuse que
fue el año donde fue trasladado al Mausoleo de Notables II.
Sin embargo, otras tumbas como
la de Germán Busch, Luis Espinal o el caso de Jaime Sáenz y Víctor Hugo
Viscarra, estos últimos con una “gran fanaticada”, son frecuentemente visitados
y los ramos de flores nunca faltan. Pero en la otra cara del cuadro, aquellos
personajes que mencionamos anteriormente, se encuentran en un abandono total.
Por estas situaciones nada
positivas, tenemos algunas preguntas: ¿Cómo se puede promover la
lectura, pues ni nosotros mismos tratamos de crear fórmulas de interacción con
la población para dar a conocer a estos personajes? ¿Realmente merecían que sus
restos sean abandonados y, de alguna manera, olvidados? ¿Dónde se encuentran
las gestiones de renovación y conservación de estos espacios? Las respuestas
serán varias o nulas, no lo sabemos.
Esta por demás decir que el
mejor homenaje es leer sus obras.
Por Oscar Córdova Sánchez
Fotografías Joel Arancibia
domingo, 14 de febrero de 2021
“Bolivia Films Ltd.” y los inicios de un cine profesional en Bolivia
“Bolivia Films Ltd.” y los inicios de un cine profesional en Bolivia.
Por: José Alejandro Mendoza Cortez
El año de 1935, después de terminada la Guerra del Chaco, el país se encuentra en un proceso de recuperación a los problemas en diversos aspectos resultantes del conflicto bélico, como ser en el ámbito político, económico y por sobre todo en lo social. Es en este contexto que la producción visual y cinematográfica en el país se encuentra en su momento más bajo, siendo las pocas producciones cinematográficas enfocadas sobre la Guerra del Chaco, como ser el caso de “La Campaña del Chaco” (1935) de Juan Peñaranda Minchín y “La Guerra del Chaco 1932-1935” (1936) de Luis Bazoberry. Hay que tener en cuenta que durante esos años se daban los primeros pasos para avanzar de una etapa de producción cinematográfica silente a una producción sonora en la cinematografía boliviana.
Durante los años de la Guerra del Chaco entra en escena Kenneth B. Wasson al panorama cinematográfico, llego a Bolivia como un funcionario de la embajada de Estados Unidos que tras terminado el conflicto bélico este decide quedarse a residir en el país. Es a partir del año de 1941 que la actividad cinematográfica boliviana empieza a vivir un “renacer”, siendo dos jóvenes aficionados los principales actores de este proceso, Jorge Ruiz y Augusto Roca. Durante los años de 1945 y 1947 los jóvenes cineastas empezaron su camino con grabaciones caseras, equipados con filmadoras de 8 mm, enfocadas en su cotidiano vivir como los viajes que realizaba Ruiz a Luribay o al Beni. Como se menciona en la publicación por la Cinemateca Bolivia Notas Críticas N.47 “Después de los trabajos y aportes en el periodo 1906 - 1936, de Goytisolo, Castillo, Posnansky, Sambarino, Velasco Maidana, Camacho o Bazoberry, cuando Ruiz llegó al cine todo estaba olvidado.” (Mesa, C. y Susz, P. 1983). Kenneth B. Wasson ya establecido en la ciudad de La Paz, decide seguir su pasión en la cinematografía, y es en 1947 que crea, la que vendría ser reconocida como una de las principales instituciones impulsadoras de la cinematografía boliviana durante la época, Bolivia Films Ltd.
Bolivia Films Ltd. empezaría sus actividades siendo una pequeña distribuidora de películas, entre ellas cortometrajes y documentales, a las provincias y por sobre todo a las principales salas de cine existentes en la ciudad de La Paz. Contando como instalación un pequeño local que funcionaría como oficina principal ubicada en la calle Comercio. Ya para el año 1948, Wasson logra adquirir una filmadora Bolex de 16 mm y así poder establecer a Bolivia Films Ltd. no solo como una distribuidora sino también como una casa productora cinematográfica profesional de la época. Como menciona Sergio Zapata (2021) la primera producción cinematográfica por parte de Bolivia Films sería aquella realizada por contrato con el Gobierno Municipal de La Paz sobre el cuarto centenario de la fundación de La Paz el año 1948, esta producción llevaría el nombre de “La Paz, La Capital Más Alta Del Mundo”. Es igual en celebración del cuarto centenario de la fundación de La Paz, que se organiza un concurso de video convocado por la alcaldía, en donde participarían Jorge Ruiz con “Frutas en el Mercado” y Augusto Roca con “Barriga Llena”.
Viendo los trabajos de Ruiz y Roca presentados en aquel concurso, Wasson decide convocar a los jóvenes cineastas a que se incorporen a Bolivia Films con la principal idea de que ellos puedan realizar sus producciones desde una perspectiva más profesional. El uso de la palabra profesional no debe ser tomado como un simple “adorno” para poder atraer la atención de ambos cineastas Ruiz y Roca, sino entender que el deseo de establecer un nivel profesional en el país era una meta de Wasson, tal como menciona Zapata “Con Bolivia Films no solo se completó el proceso de producción de los filmes en Bolivia: filmación, revelado, sonorización, copiado, compaginación, sincronización, transporte y exhibición con un nivel eficiente de rentabilidad, sino que se generó la primera experiencia de profesionalización en el cine boliviano” (Zapata, 2021). Principalmente se asocia a Wasson, Ruiz y Roca como pilares fundamentales de Bolivia Films Ltd. durante su primer año, pero hay que resaltar que la productora también contó con dos integrantes, que serían fundamentales para el desarrollo profesional cinematográfico boliviano, Alberto Perrín Pando pionero de la época sonora que iniciaba y al experimentado cineasta Luis del Castillo.
Es en esta etapa, con un equipo ya conformado, la productora Bolivia Films Ltd. realiza las producciones cinematográficas bolivianas más importantes de la época, entre ellas destacan aquellas primeras en cuanto a películas a color y sonido sincrónico, así también resaltan las producciones realizadas en idiomas como el aymara y el quechua poco valorizados en la época. Entre las producciones cinematográficas realizadas por Bolivia Films resaltan: “Virgen India” de 1948, “Donde Nació un Imperio” de 1949,”Los Urus” de 1951, “¡Vuelve Sebastiana!” de 1953, la inconclusa “Detrás de los Andes” filmada en 1954, “Voces de la Tierra” de 1956, entre otros cortometrajes institucionales y documentales.
Con la Revolución de 1952, el país entra en procesos políticos, económicos y sociales de transformación histórica en la cual se da reconoce el papel importante de los medios de comunicación, sobre todo los audiovisuales, para poder establecer la validación de aquellos procesos que la Revolución se disponía a efectuar. Es así que en julio de 1952 que se crea el Departamento Cinematográfico dependiente del Ministerio de Prensa y Propaganda. Bolivia Films Ltd., siendo una de las principales productoras de la época, se estableció como principal fuente de producción para este naciente departamento cinematográfico. Unos meses más tarde, el 20 de marzo de 1953 por Decreto Supremo se crea el Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB) bajo la dirección de Waldo Cerruto, Al igual que con el Departamento Cinematográfico muchos de los contratos del Instituto Cinematográfico Boliviano se hicieron con Bolivia Films Ltd.
En 1954 Gonzalo Sánchez de Lozada crea la empresa productora Telecine, en la cual contaría con la participación y apoyo de Jorge Ruiz. Telecine se estableció como una productora pequeña, nunca llegó a tener un crecimiento como lo tuvo Bolivia Films Ltd., teniendo en cuenta esto sus principales trabajos eran coproducciones con la Embajada de los Estados Unidos o con USAID. Para ello genero una alianza con Bolivia Films Ltd. para poder realizar acabo las producciones cinematográficas encargadas a contrato. En 1956 Ruiz deja Bolivia Films Ltd. para hacerse cargo del Instituto Cinematográfico Boliviano, a la salida de su director Waldo Cerruto, la obra de Ruiz a la cabeza del ICB se alterna entre los trabajos hechos directamente para el Instituto y los realizados independientemente, siendo una de las más importantes el largometraje “La Vertiente” de 1959.
Ya establecida la Institución Cinematográfica Boliviana (ICB), y sobre todo con el alejamiento de Ruiz de sus filas, la productora Bolivia Films Ltd. comienza a decaer con el pasar de los años hasta llegar a su cierre. Muchas de las producciones que realizan se ven limitadas a ser simples informativos y documentales a contrato, con una visión de propaganda oficial o semioficial. También hay que resaltar la gran influencia de los Estados Unidos, que había comenzado sus programas de donaciones y créditos condicionados desde fines de 1953 a través de USAID y USIS, tendría en la cinematografía nacional con una gran presencia de coproducción entre los años 1957 y 1963. Al final el Instituto Cinematográfico Boliviano no llego a cumplir la visión y misión de ser una institución formativa en cinematográfica, sino se estableció principalmente como un centro de producción de informativos semanales para su difusión en las diversas salas de cine del país.
Hay que reconocer a la productora Bolivia Films Ltd. como una de las instituciones fundamentales en la historia del cine boliviano, aquella que inicio la etapa de profesionalización dentro de las producciones cinematográficas dentro de la época sonora, sus aportes en cuanto a técnica, dirección y enfoque fueron bases para el establecimiento de una identidad cinematográfica boliviana, la cual marcaría un estilo y una visión, sobre todo en el cine documental, que influiría en gran medida en el trabajo posterior de muchos realizadores bolivianos reconocidos, como es el caso de Jorge Sanjinés y Antonio Eguino, entre otros.
Bibliografía Consultada.
Cappa, C. 2013. “La Paz, capital más alta del mundo.” en Kinotoscopio monstruo. Recuperado de: http://kinetoscopiomonstruo.blogspot.com/2013/08/la-paz-la-capital-mas-alta-del-mundo.html
Gumucio, Alfonso. 1977. “Breve historia del cine boliviano.”
Gumucio, Alfonso. 2015. “Un arma cargada de futuro. Transiciones políticas y estéticas en el cortometraje documental boliviano de los años sesenta y setenta”. Imagofia, núm. 12, Revista de la Asociación Argentina de Estudios de Cine y Audiovisual.
Mesa, C. y Susz, P. 1983. “Jorge Ruiz”. Notas Críticas No 47, Año VIII, Octubre 1983 Ediciones de la Cinemateca Boliviana.
Sánchez, Claudio. 2013. “El legado cinematográfico de Jorge Ruiz”. Recuperado de: https://www.ricila.com/legado-cinematografico-de-jorge-ruiz
Zapata, Sergio. 2021. “Bolivia Films Ltd. El origen de una idea.” Designio. Investigación en diseño gráfico y estudios de la imagen, 3(1), pp. 43-67.
viernes, 1 de enero de 2021
PALABRAS LIBRES: CRÍTICA, ARTE Y LITERATURA
A inicios de la primera década del siglo XX, el dominio liberal perfilaba un destino beneficioso para el país y su dirección prometía un desarrollo fructífero. Sin embargo, se empieza a analizar, cuestionar y debatir desde ciertos sectores universitarios las falencias del liberalismo y los vestigios que quedaron del conservadurismo criollo.
Por una falta de objetividad y por la demanda de "hacer notar" los defectos políticos, sociales y culturales; se determinó la idea de un puñado de jóvenes paceños conformar un cenáculo literario con el objetivo de plasmar sus inquietudes sobre la conducción del país en cuentos, ensayos, poemas y análisis político. El nombre del grupo pasaría a llamarse "Palabras Libres".
Conformado por Alcides Arguedas, Armando Chirveches, José Luis Tejada Sorzano, Abel Alarcon, Fabián Vaca Chávez, Benigno Lara, Roberto Zapata, Walter Méndez, Roberto Zapata y Rosendo Echazú.
"Palabras Libres" fue el nombre de la nueva columna periodística que decidieron emprender; creado en mayo de 1905 y publicado en el periódico El Diario tres veces a la semana. Este nuevo cenáculo literario tendría sus orígenes en la fraternal colaboración de encuentros entre sus miembros mucho años atrás. Arguedas y Chirveches se conocieron en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Paz, en 1902. Chirveches, que había publicado su primer poemario "Lili" en 1901, le daba una estimación para ser tomado en cuenta junto con los demás poetas bolivianos contemporáneos. En cambio, Arguedas, empezaba con sus trabajos en prensa sobre la importancia de la crítica y la necesidad de crear un nuevo movimiento cultural. Además, los universitarios Tejada Sorzano y Alarcón unirían lazos de conocimiento sobre las nuevas vanguardias literarias y artísticas que provenían del exterior.
En 1905, Arguedas entraba al grupo con dos obras publicadas y una a punto de ser liberada: Pisagua (1903), Wata Wara (1904) y Vida Criolla (1905), esta última aparecía el mismo año de la inauguración de "Palabras Libres"; mientras tanto Chirveches, ya siendo columnista regular del periódico, tenía en su corta edad tres libros publicados: Lilí (1901), Noche Estiva (1904), ambos poemarios; y Celeste (1905), novela que muestra el gran talento del futuro escritor de la Candidatura de Rojas.
"Palabras Libres" tuvo un épico desempeño. La euforia de estos muchachos, contemporáneos y ninguno pasaba de los 30 años, fue de gran repercusión, fue respaldado por otros escritores ya posicionados en el arte de las letras. Personajes como Rosendo Villalobos, Sixto Lopez Ballesteros, Julio Cesar Valdez, Angel Diez de Medina y, su íntimo colaborador sin ser parte del grupo, Francisco Bedregal, apoyaban dicho movimiento.
Los miembros de "Palabras Libres", en su trayectoria, pasaron de una visión romántica y simbolista, mediada por el modernismo que invadía a nuestros poetas, a una de tipo naturalista y realista, inspirado bajo los términos de Flaubert y Zola.
Fue Arguedas el artífice de esos cambios por el hecho de conocer las verdades crudas y no imaginarlas vanas, llenas de augurio y prosperidad que aún no aplicaba el problema rural e indígena.
Según uno de sus miembros, Vaca Chávez, la intención de haber creado este grupo fue por la necesidad de "escribir sobre temas nacionales con la franqueza y la sinceridad que debe caracterizar al escritor en esta época de realismo".
Cada uno de sus miembros se encargaba de dirigir las cuestiones y problemáticas de nuestro medio ya sea en el cuento, crítica literaria o análisis político. Chirveches, se dedicaba sobre temas de arte, literatura, cuentos cortos; Arguedas, escribía críticas directas sobre las cuestiones políticas y su "pobreza moral" que se iba degenerando cada vez más; Alarcón, enfocado en el estudio de la lengua española y sobre los litigios territoriales de Bolivia con Paraguay; Vaca Chavez, publicaba fábulas y reseñas de libros; Tejada Sorzano, Lara y Zapata dirigían sus escritos a los problemas sociales como el derecho de la mujer, el pongueaje y el problema del alcoholismo.
También deciden entablar relaciones intelectuales con otros grupos, como las jovencitas de "El puñado de rosas", haciendo una convivencia social entre nuevos movimientos culturales emergentes.
De alguna manera, la observación y las críticas del grupo harían que el gobierno tenga que anular la difusión de sus cuestiones e inquietudes de nuestro medio. La primera medida que dictaron fue eliminar al primer transgresor y líder del grupo: Alcides Arguedas, quien fue acusado por sus publicaciones sinceras, sarcásticas y reales. Por esta razón, decide expatriarse y dirigirse, por segunda vez en su vida, a París.
En octubre de 1905, Arguedas escribirá por última vez en la columna de "Palabras Libres", su artículo titulado "Manifiesto de despedida", desprendía la ruptura fatal del progreso que encaminaba sus constantes escritos; evidentemente el “montismo”, ahora denominado así por la fama de sus adeptos en seguir la palabra de Montes y no la del Partido Liberal, tenía en la mira a “Palabras Libres”.
Dos días después, Chirveches publica una nota en respuesta al artículo de Arguedas, con la seguridad de que todos sus demás compañeros sigan el mismo camino de marcharse a París.
"Palabras Libres" siguió publicándose hasta marzo de 1906, momento en que deciden cerrar la columna, tan diversa en las temáticas, con más de 250 artículos publicados. Los motivos del cierre de la columna se debía a que la mitad de sus miembros se encontraban ausentes y otros salían al interior del país. Alarcón, años después refería que "los artículos de ‘Palabras Libres’ muchas veces arremetía con brío, afrontando las malquerencias, las enemistades...un desbande, no de derrota, sino convencional, puso fin… La despedida fue amarga".
Sólo diez meses duró la hazaña que, ahora y gracias a las políticas internas del país, cerraba y dispersaba a los jóvenes que pronto iban a promover su disgusto en sus futuras obras. Tejada Sorzano, Vaca Chávez y Chirveches pronto se reunieron con Arguedas en París, analizando la posibilidad de la reapertura de "Palabras Libres", ahora desde el exterior. No tuvieron éxito. Tejada Sorzano se iría Londres; Chirveches y Vaca Chavez volvían a Bolivia. Sólo Arguedas, que recién volvería en 1910, se queda en París.
En los siguientes años se consagraron Chirveches, Arguedas, Alarcón y Vaca Chávez con sus obras que pasarían a la posteridad como fuente de estudio.
Bibliografía
1) Albarracín, J. (1979). Arguedas: La conciencia crítica de una época. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Universo.
2) Albarracin, J. (1979). Armando Chirveches. La creación de la Literatura Boliviana del siglo XX. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Ediciones Réplica. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Juventud.
3) Arguedas, A. (1963) Etapas de la vida de un escritor. Prólogo y notas de Moisés Alcázar. Tomo I. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Talleres Gráficos Bolivianos.
4) Crespo, A. (1990). José Luis Tejada Sorzano. Un hombre de paz. (1a.ed). La Paz, Bolivia: Juventud.
jueves, 19 de noviembre de 2020
TRISTAN MAROF Y UNA INÉDITA ENTREVISTA EN CUBA
NUESTRAS ENTREVISTAS
TRANSCRIPCIÓN POR DRINA FLORES
Nota: Se mantuvo la escritura de la época y no se realizó ningún cambio durante la transcripción del artículo.
“EN EL INTERIOR DE LAS ALMAS, EN ESTE MOMENTO, HISPANOAMERICA ES UNA GRAN SOLA PATRIA INDIVISIBLE”
Diario de la Marina, 13 de marzo de 1928
Tristán Maroff, el conocido literato hispanoamericano, nos honró con su visita y, por la boca de Miguel A. Asturias, nos habla de sus idealismos, de su destierro y sufrimientos.
Hoy hemos recibido en nuestra redacción la visita de Tristán Maroff, literato hispanoamericano muy conocido en nuestros círculos intelectuales por sus libros “Suetonio Pimienta”, “La Justicia del Inca” y “El Ingenuo Continente Americano”, que llega del Perú después de una cinematográfica y novelesca fuga del destierro a que se le había confinado en los desiertos de Bolivia.
A título de información dejamos la palabra al señor Maroff quien nos cuenta, con la vivacidad y color que caracteriza su charla, los días de su destierro, la fuga y los acontecimientos que precedieron a éstos. Nuestros lectores recuerdan acaso, los acontecimientos revolucionarios de Bolivia acaecidos recientemente. Y a Maroff la palabra:
—Yo llegué a Bolivia con las mejores intenciones ideológicas. Vi de cerca los dolores de los indios en mi país. Dos millones de bolivianos analfabetos y sometidos a trabajos denigrantes en las minas mal pagados, con un salario ínfimo, y con la muerte que atisba a cada minuto sobre sus espaldas. Decidir organizar con otros intelectuales un partido que reivindicase sus derechos dentro de las normas honestas. Mi propaganda fué esencialmente económica y el pueblo y la juventud comprendió en seguida mi propósito y mis sentimientos. Grandes masas de pueblo nos recibieron en todas partes y fundamos con el entusiasmo varios órganos de prensa de combate. El gobierno no miró con recelo esta actitud en el primer instante. Al contrario, nos ayudó. Pero viendo que nosotros crecíamos y que sus filas políticas mermaban, decidió dislocarnos.
—¿Y qué siguió de esta aventura? —preguntamos a Maroff, que vuelve del destierro a que fué enviado con negra barba de fakir. En París le habíamos conocido rasurado e inglés. Buenos tiempos aquellos en que al gris de las calles del Barrio Latino nos paseábamos soñando en las necesarias rectificaciones que se imponían en nuestra América, las medidas que urge tomar para lograr conservar nuestra íntegra existencia.
—Lo que pasa a los hombres de Latino América en esta hora gris, mi querido amigo. Un destino nos está marcado. El gobierno de Siles, después de ofrecerme el Consulado General en Londres, me tomó preso y me confinó a un lugar mortífero. Decenas de muchachos valientes han tenido la misma suerte. Abraham Valdés escritor recio y místico; Oscar Cerruto el poeta vanguardista cuyo verbo es de fuego; Natusch Velasco, Illanes Solís profesor Chumacero, presidente de la Federación y tantos otros… Muchos siguen aun confinados. Esto no debe sorprendernos. Los que luchamos por algo muy elevado y somos convencidos, no nos asustamos de la muerte misma.
—¿Y usted fué tomado preso en La Paz?
—Sí, en el mes de julio del año pasado, el trece de julio. Fué toda una comedia y la hizo el intendente Ruiz por orden de Siles. De acuerdo con la policía y con el fin de perderme se dieron al mundo las más alarmantes noticias telegráficas sin fundamento todas. Naturalmente, de esto me he enterado a mi salida de Bolivia, pues antes no sabía sino que estaba preso por orden superior, por creérseme complicado en el movimiento revolucionario a que ya hice alusión. La orden superior es en Bolivia algo así como la mano muerta de la Edad Media. Capturado que fuí, se me llevó a la Cárcel de San Pedro junto con otros amigos y compañeros. Se nos sometió a un régimen riguroso de intercomunicación para privarnos de la defensa. Y la comida era mala. Y las noches eternas. El alcalde metía las manos en los platos para enterarse de si iban allí noticias de mi familia y acaso, acaso con la intención de envenenarme. Un día se produjo una especie de motín y trataron de fusilarme. El intendente Ruiz dijo que nosotros habíamos querido sublevar a los soldados para fugarnos e intentar un nuevo movimiento. Después de varios meses de prisión, sin proceso legal ninguno, naturalmente el Gobierno, para dar a aquella situación un cauce legal, me confinó, so-pretexto de jefe de la revolución.
Mi confinamiento se hizo con lujo de fuerzas militares Salí de la cárcel en un camión, entre un paquete de soldados al mando de un teniente a las cinco de la mañana. Yo, al principio, creí que me iban a fusilar; tanto se había hablado y dicho de mi tremenda culpabilidad que, aunque le parezca cómico sin ser culpable ya me parecía que lo era.
—Y ¿a dónde le desterraban?
—A más de cien leguas de La Paz, una provincia llamada Caupolican, malsana y poblada de selvas vírgenes, donde no es posible ponerse en comunicación con el resto de los humanos, ni posible intentar la fuga porque acechan los elementos que a estas alturas parecen atraer hacia ellos todos el terror del mundo.
—Y ¿cómo logró fugarse?
—Valiéndome de una estratagema. Entre la muerte en aquel sitio y la fuga, que ya era un intento y una esperanza de vida con todos sus peligros, preferí la fuga: echarme a andar a pie por sitios donde no había camino hasta alcanzar la frontera peruana. Anduve ocho días seguidos, y aquí debo contarle que a pesar de mi calidad de prófugo, el paisaje y la soledad de aquellos sitios era tan grande que a ratos me abstraía y figuraba que estaba en un paseo en un sueño no sé…
—Y llegó al Perú…
—Donde debo decir que me acogieron efusivamente, dándome prueba de la solidaridad americana que día a día se hace más tangible en nuestro Continente. En el Perú me reuní con los intelectuales y en el teatro de Arequipa di una conferencia sobre temas literarios.
—¿De qué habló usted?
—De Gandhi.
—Y, ¿a qué viene a la Habana?...
—De paso para Méjico. Es la primera vez que estoy en la Habana y me parece una ciudad bellísima, bulliciosa y con el ambiente acogedor que caracteriza las ciudades de origen español. Antes de venir a Cuba, naturalmente conocía sus grandes hombres que son, algunos, de los más grades de nuestra América. De joven leí y releí a Martí, educándome en sus enseñanzas republicanas. Ahora que estoy en la Habana siento mejor algo que hasta aquí no había pasado de ser en mí un presentimiento: siento que Hispano América es una gran sola patria, indivisible; al menos en el interior de las almas en este momento; después de ellos estamos seguros lo será de hecho. Todos los hispanoamericanos tienen el deber de hacerlo dándole lugar primero a los postulados económicos que son los que deben normar nuestra vida por necesidad imperiosa de estos tiempos, más que nuestro gusto.
Damos para concluir una ligera impresión de los libros de Maroff. “Suetonio Pimiento”, nos muestra en este libro el lado ridículo de los personajes de nuestro continente, que alcanzan situaciones ridículas en Europa gracias a su vanidad. “El Ingenuo Continente Americano”, es un libro de evocación, cáustico y, como todos los de Maroff, escrito de manera bellísima, pero con ese acento que nos atrevemos a llamar inglés breve en las más adheridas concepciones. “La Justicia del Inca” es un estudio económico de los problemas bolivianos quizá el libro que ha escrito con más fe. Los otros son libros donde el dolor toma la careta del humorista, y este último un libro donde las palabras han señalado y sufrido el peso de la reflexión que ve delante de sí más que todo lo económico.
MIGUEL ANGEL ASTURIAS
La Habana.
martes, 15 de septiembre de 2020
EL PARTIDO NACIONALISTA (UNIÓN NACIONAL): JÓVENES INTELECTUALES, PRÓRROGA Y FRACTURA PARTE II
EL PARTIDO NACIONALISTA (UNIÓN NACIONAL): JÓVENES INTELECTUALES, PRÓRROGA Y FRACTURA PARTE II
LOS JÓVENES INTELECTUALES DEL PARTIDO NACIONALISTA: LOS MAMONES
Iluminados por su ideal para una conciencia nacional formaron contactos y redes de alcance para tener en ellos la dirección y manejo del Partido Nacionalista.
Los nuevos miembros, reconocidos meses después por su partido, fueron Augusto Céspedes, Carlos Montenegro, Arturo Borda, José Antonio Arze, Alberto Ostria Gutierrez, Javier Paz Campero, Carlos Salinas Aramayo, Carlos Medinaceli y Luis Antezana; quienes sostuvieron y defendieron la tesis del "principio que mantiene la unidad política y la unidad nacional en congruencia”, como diría Ernest Geller sobre el concepto de nacionalismo.
Pero esta idea central, estaba lejos de la unidad propuesta y terminó siendo un simple panfleto publicitario. Empero, sus miembros fueron destacados escritores, pensadores y renovadores con el pasar de los años, como Arze fundarian el Partido de la Izquierda Revolucionaria, de índole marxista y en el caso de Céspedes y Montenegro, fueron ideólogos del Movimiento Nacionalista Revolucionario. Además, otros jóvenes del partido se dedicarán a las letras como Medinaceli, Palza, Otero o Antezana.
Gustavo Adolfo Otero, polígrafo de gran calidad, refiere cuatro grupos que movían al partido, así por las intenciones gubernamentales y su accionar en su campaña. En el caso de Otero había fundado el periódico Nueva Era, siendo la novedad de ese momento por sus publicaciones. Sin embargo, los ataques empezaron a surgir cuando el periódico La Razón, dirigido por su primo Gustavo Otero, escribía publicaciones en contra de los jóvenes. Argumentos que hacían al grupo parecer amamantado por su ingenuo desempeño político; así salió el apodo con el que se los conoció esos momentos: Los Mamones.
¿Alguna alusión a la mamadera silista que promovía la lactancia nacionalista?
Analizando este movimiento, varios de estos jóvenes fueron amoldando sus pensamientos sobre la Bolivia fragmentada por los caudillos que gobernaron y veían en sí mismos la luz que renovaria a esta patria tan dividida hasta ese momento.
¿QUE PROPONÍA EL PARTIDO NACIONALISTA?
El partido Nacionalista tenia en su programa aspectos que ya habian sido tratados por otros partidos, sin embargo, la diferencia fue otra; absorbida la atención del pueblo se leía, con fervor de un cambio radical, algunos puntos que merecen ser señalados en su Programa Mínimo:
"Descentralización económica y administrativa. autonomía económica del Poder Judicial. Leyes sociales en favor de la mujer, del obrero y del niño. Igualdad jurídica de la mujer. Código del Trabajo. Autonomía Universitaria".
Todo este conglomerado de propuestas pasaron a manos del presidente Siles, quien veía la ambición del partido que había dejado hacer sus labores cautelosamente. Pero, fue un declive que vivió Siles, aún en las decisiones del partido, no lograba encontrar la tranquilidad en ciertos sectores que realizaban propagandas comunistas y agitaciones en sectores alejados de la ciudad. Chayanta fue el centro de la intervención militar y los crímenes cometidos contra sus pobladores fue objeto de la debilidad de su gobierno. La frase que Tristán Marof había colocado en las bocas de los rebeldes era "¡Tierras al indio, minas al Estado!", frase tan combativa que era causa de intervenciones para apagar ese foco que inundaba varios pueblos del país. Aún así, se combatía ante la prensa opositora desde el partido y gobierno al mismo tiempo pero sin necesidad de ligazón aún demostrada y aceptada.
En la convención nacional del Partido Nacionalista, siendo aún presidente Rafael Taborga, el 12 de agosto de 1928, se realizó con la intención de analizar los cambios que había producido el Partido Nacionalista y fue en un discurso donde fueron expuestas la participación del presidente Hernando Siles con el partido que había "sido secundado por el gobierno". Además, promulgaron en su programa: "la educación netamente nacionalista", "nacionalización de ferrocarriles" y la cuestionada "nacionalización de la minería" que hacía su primera aparición como cuestión nacionalista. Este último punto, de quiebre en el partido, fue para los más radicales del partido la realización de hechos contra el dominio de la economía centralizada.
Pero sus detractores atacaban más contra el gobernante. Arguedas, ya en las esferas altas de su fama, escribió en su libro "La Danza de las Sombras" contra el gobierno de Siles, de manera irónica y cruel, característica del autor de "Pueblo Enfermo". Mientras tanto Bautista Saavedra, en el total ostracismo, mandaba severas notas contra el mandatario por su falta de gobernabilidad y por la alta traición que había realizado a los republicanos.
El gobierno de Siles, al poco tiempo, tuvo que enfrentar la crisis económica que se avecinaba y también esquivar, con buen manejo diplomático, una posible guerra con el Paraguay en diciembre de 1928.
PROBLEMAS Y CAÍDA DEL SILISMO
Con las injurias al gobernante, por su obstinación a quedarse en el poder, se sostenía en la oposición que había realizado operaciones financieras elevadas y gastos públicos, en plena crisis económica desde el jueves negro de 1929. Esto iba haciendo más relevante la causa de una nueva renovación, pero esta vez Siles impondrá la vía democrática para frenar las prácticas innovadoras de una posible sublevación.
En mayo de 1930, renuncia al cargo de presidente, quién en orden a su gabinete ministerial - conformado por varios miembros nacionalistas - deciden convocar a una asamblea constituyente para modificar la Constitución Política del Estado, que entre sus puntos señalaba que ningún presidente pueda ser reelecto posteriormente.
Así, en junio de 1930, en total rechazo a dicha asamblea, se realizaron marchas populares, compuestas por universitarios y obreros mayormente, que, irónicamente, pedían la salida de su antiguo profesor, presidente y líder.
Con el triunfo de la revolución de junio, Siles salía al exilio y su partido que tanto apoyo había recibido de éste se dispersó, esperando el momento oportuno para volver a mover su inquietud nacionalista a la población.
FRAGMENTOS DEL PARTIDO NACIONALISTA
Todos los miembros, en especial los universitarios, venían de una "élite" que inspiraba confianza entre su pensamiento y una acaudalada inversión en búsqueda del mejor porvenir del país. Las ideas provenían, mayormente, del continente europeo y sus influencias llegaban como una novedad sin precedentes. Este es un caso de sus miembros, Guillermo Viscarra, que agarró el pensamiento fascista de Benito Mussolini y que fue difundido desde el Partido Nacionalista. Viscarra fue criticado en varios diarios, partidos y políticos; esto era por la posición que tomaba. Arguedas refiriéndose a Viscarra, lo menciona con justa razón:
"Otro de la misma camada (Viscarra) y considerado como intelectual, no cesaba de recordarle los nombres de Mussolini y de Primo de Rivera para hacerle ver que a estas horas que el mundo sólo puede mantenerse en equilibrio merced a la voluntad fuerte e incontrolable de los hombres fuertes...Creyendo necesaria e inevitable la implantación de un régimen dictatorial y de fuerza al estilo mussoliano".
Mientras otros, los viejos liberales, tenían conceptos de sostener la idea de unión en base a la voluntad del gobernante y no la del pueblo. En cambio, los obreros, artesanos y mineros, diferian del pensamiento nacionalista e impulsaron, a través de su campo sindical, el socialismo y comunismo, un enemigo común entre la alta jerarquía del Partido Nacionalista.
Estos jóvenes agarraban la unión mas no el espíritu de cambio. Años después, uno de sus antiguos miembros, Enrique Baldivieso, comentaba que buscaban emanciparse del gobierno y que "la captura del poder constituyó un error...Pensaban las fuerzas nacionalistas realizar verdadera obra de acción; pero fueron derrumbadas por la revolución de 1930". Un ambicioso proyecto, todavía no maduro, que se apagó rápidamente pero que surgió de manera efímera después de la Guerra del Chaco.
En octubre de 1935, se vuelve a realizar la convención del partido Nacionalista, en La Paz y a la cabeza de su presidente intacto, Rafael Taborga, trataron puntos sobre el desempeño de sus miembros en la contienda bélica y de las escisiones ideológicas que se formaban en el sud oeste boliviano. José Tamayo, miembro de las juventudes izquierdistas, que en su discurso culpa a los partidos tradicionales por la dirección que tomó la guerra, decide dar fin al Partido Nacionalista.
Expuesto los pensamientos de Tamayo, se dio un voto resolutivo para su escisión formal del Partido Nacionalista, con un homenaje a Taborga como miembro que quedaba de la antigua organización.
Con todos los miembros dispersos en su pensamiento e inclinación política, dieron desarrollo de sus pensamientos sobre el futuro del país, después de haber visto las desgracias en el Chaco y por la falta de unidad nacional que tanto habían enunciado durante el gobierno de Siles. Sin expectativa de unión, se empezaron a formar varios grupos políticos con la esperanza de lograr sus objetivos. Más tarde, en 1942 volvió la palabra nacionalismo en la sigla del MNR, está vez liderado por algunos jóvenes universitarios que fueron parte del gobierno y partido de Hernano Siles.
Por Oscar Cordova Sanchez
Bibliografía
1) Arguedas, A. (1982). La Danza de las Sombras. Tomo II. (2a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial Juventud.
2) Carrasco, B. (1961). Hernando Siles. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial del Estado.
3) Crespo, A. (1985). Hernando Siles: el poder y la angustia. (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Siglo.
4) Diaz, P. (1954). Historia de Bolivia: Saavedra (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Editorial Don Bosco.
5) Gómez, E. (1975). Bautista Saavedra (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Biblioteca del Sesquicentenario de la República.
6) Lora, G. (1987). Historia de los partidos políticos de Bolivia (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Ediciones La Colmena.
7) Lorini, I. (2006). El nacionalismo en Bolivia de la pre y posguerra del Chaco (1910-1945) (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Plural Editores.
8) Otero, G. (1977). Memorias de Gustavo Adolfo Otero (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Litografía e Imprenta unidas.
9) Shelchkov, A. (2018). Socialistas - Militares: El laberinto boliviano de la experimentación social (1936 - 1939) (1a.ed.). La Paz, Bolivia: Vicepresidencia del Estado Plurinacional.
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